La “nueva política” de los Estados Unidos hacia Cuba (II y final)

cuba-estados-unidos-bloqueoLas intenciones de Obama y los nuevos desafíos para Cuba.

Si antes del 17 de diciembre parecía aun un poco lejano el día en que los Estados Unidos levantaran el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba –piedra angular de su política hacia la Isla- y se avanzara hacia la “normalización” de las relaciones, ese horizonte parece ahora más próximo.

La historia de los últimos 55 años nos ha convertido en un pueblo curtido en el enfrentamiento a las más disímiles políticas agresivas de los Estados Unidos; pero tal vez no contamos con el mismo entrenamiento a la hora de afrontar una política de agresividad disimulada, una política que se proponga lograr los mismos objetivos por vías del acercamiento y el intercambio cultural, económico y político entre ambas sociedades, con menos restricciones. Un escenario, donde el enemigo que ha contribuido a conformar nuestra cultura política pretende hacerse menos visible, desdibujarse.

Pero, al mismo tiempo, creo que poseemos suficiente talento, inteligencia y entereza para unirnos más, ajustarnos a los nuevos retos y aprovechar las oportunidades que también pudiera ofrecernos en algunas esferas la nueva coyuntura. De lo que se trata es de asimilar el cambio lo más rápido posible.

Es cierto que, si Cuba no pudo ser absorbida culturalmente por los Estados Unidos antes de 1959 y se pudo hacer una Revolución Socialista, muy difícilmente eso pueda ocurrir ahora. No debemos perder nunca el optimismo, pero debemos ser optimistas activos, optimistas con una clara percepción del riesgo, de nuestras vulnerabilidades y de las nuevas tácticas que se articulan desde el norte para destruir la revolución.

Sobre este tema Fidel expresó en 1992 al ser entrevistado por Tomás Borge: “Tal vez nosotros estamos más preparados incluso, porque hemos aprendido a hacerlo durante más de 30 años, para enfrentar una política de agresión, que para enfrentar una política de paz; pero no le tememos a una política de paz. Por una cuestión de principio no nos opondríamos a una política de paz, o a una política de coexistencia pacífica entre Estados Unidos y nosotros; y no tendríamos ese temor, o no sería correcto, o no tendríamos derecho a rechazar una política de paz porque pudiera resultar más eficaz como instrumento para la influencia de Estados Unidos y para tratar de neutralizar la Revolución, para tratar de debilitarla y para tratar de erradicar las ideas revolucionaras en Cuba”.

Pero ocho años más tarde, también expresaría Fidel: “Sueñan los teóricos y agoreros de la política imperial que la Revolución, que no pudo ser destruida con tan pérfidos y criminales procedimientos, podría serlo mediante métodos seductores como el que han dado en bautizar como “política de contactos pueblo a pueblo”. Pues bien: estamos dispuestos a aceptar el reto, pero jueguen limpio, cesen en sus condicionamientos, eliminen la Ley asesina de Ajuste Cubano, la Ley Torricelli, la Ley Helms-Burton, las decenas de enmiendas legales aunque inmorales, injertadas oportunistamente en su legislación; pongan fin por completo al bloqueo genocida y la guerra económica; respeten el derecho constitucional de sus estudiantes, trabajadores, intelectuales, hombres de negocio y ciudadanos en general a visitar nuestro país, hacer negocios, comerciar e invertir, si lo desean, sin limitaciones ni miedos ridículos, del mismo modo que nosotros permitimos a nuestros ciudadanos viajar libremente e incluso residir en Estados Unidos, y veremos si por esas vías pueden destruir la Revolución cubana, que es en definitiva el objetivo que se proponen”.

A mi juicio, debemos sentirnos satisfechos de haber llegado hasta aquí sin ceder un ápice en cuestiones de principios, pero nadie puede llamarse a engaño y pensar que el ancestral conflicto Estados Unidos-Cuba ha llegado a su fin.

Desarmarnos ideológicamente en estos momentos sería suicida, cuando, al tratarse de un conflicto de naturaleza sistémica, hacia donde nos dirigimos es hacia un modus vivendi entre adversarios ideológicos. Cuba y los Estados Unidos jamás han tenido una relación normal, no la tuvieron en el siglo XIX, tampoco en el XX, y mientras la esencia del conflicto siga siendo hegemonía versus soberanía, será imposible hablar de una normalidad en las relaciones. Utilizar hoy ese concepto en su acepción clásica puede resultar engañoso y confuso. Cuba ha defendido siempre una normalización, que en nada se ajusta a la visión estadounidense del término. Estados Unidos siempre ha entendido la normalización de las relaciones con Cuba sobre la base de la dominación, que implica que la Isla ceda terreno en asuntos que competen a su soberanía, ya sea en materia de política exterior o doméstica.

Por otro lado, nada indica, hasta ahora, que otro de los pilares básicos de esa política, la subversión en sus diversas modalidades, vaya a cesar. Todo lo contrario, al parecer se irá incrementando con el tiempo a través de lo que Obama denomina vías más creativas y artificiosas que promuevan los valores e intereses norteamericanos. “La administración –dijo el presidente norteamericano- continuará implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba”.

El Departamento de Estado abrió convocatoria el 22 de diciembre, cinco días después de los anuncios de la Casa Blanca, para financiar programas por 11 millones de dólares que “promuevan los derechos civiles, políticos y laborales en Cuba”.

Si Estados Unidos no renuncia a estos programas injerencistas se corre el altísimo riesgo de que nuevos Alan Gross sean apresados en Cuba y de nuevo se produzca un retroceso en la relación bilateral.

Lo cierto es que la política de los Estados Unidos estará más caracterizada por la guerra cultural y la subversión política-ideológica, que por la idea de llevar a la Isla al colapso económico.

Asimismo, cuando el presidente estadounidense señala que continuará apoyando a la sociedad civil cubana, ya sabemos a cual sociedad civil se está refiriendo y que no es otra que la de los mercenarios que han nutrido las filas de una contrarrevolución fabricada y financiada desde los Estados Unidos.

Tanto la intervención de Obama como el Comunicado de la Casa Blanca demuestran que la administración Obama seguirá manejando las siguientes ideas en su estrategia subversiva e injerencista contra la Isla: “hacer que los ciudadanos obtengan cada vez más independencia económica del estado”, “los cubanoamericanos serán nuestros principales embajadores de la libertad”, “romper el bloqueo informativo”, “apoyar la sociedad civil en Cuba en materia de derechos humanos y democracia”, “empoderar al pueblo cubano y al naciente sector privado en Cuba”. La principal apuesta de la “nueva política” continuara siendo la juventud y dentro de ella: las mujeres, los negros, el sector cuentapropista y el artístico e intelectual.

Dos días después del anuncio del 17 de diciembre, en una conferencia de prensa, Obama fue aún más enfático y claro en sus intenciones hacia la Mayor de las Antillas. Como han sido las palabras menos citadas en los medios reproduzco en extenso los fragmentos que me parecen más importantes en función del análisis que venimos haciendo:

“Comparto las preocupaciones de los disidentes allá y de los activistas de derechos humanos de que este continúa siendo un régimen que oprime a su pueblo. Y como dije cuando hice el anuncio, no espero cambios de la noche a la mañana. Pero lo que sí sé irrevocablemente es que si usted ha estado haciendo lo mismo durante cincuenta años y nada ha cambiado, usted tiene que intentar algo diferente si quiere un resultado diferente.

Y esto nos brinda una oportunidad para lograr un resultado diferente porque de repente Cuba se abre al mundo de una forma que no había sucedido antes. Se abre a los norteamericanos que viajan allá de una forma que no había sucedido antes. Se abre a grupos religiosos que visitan a sus compañeros de fe dentro de Cuba de una forma que no había sucedido antes. Ofrece la posibilidad de ampliar la disponibilidad de las telecomunicaciones y la Internet en Cuba de una forma que no había sucedido antes. Y con el tiempo, eso corroe esta sociedad tan cerrada y pienso que entonces ofrece las mejores posibilidades de conducir hacia más libertad y mayor autodeterminación para el pueblo cubano. Creo que comenzará dando tropezones, pero a través del compromiso tenemos más oportunidad de generar el cambio que si lo hubiésemos hecho de otra forma.

(…)

Pero cómo va a cambiar la sociedad, el país específicamente, su cultura específicamente, pudiera suceder rápido o pudiera suceder más lento de lo que me gustaría, pero va a suceder y pienso que este cambio de política va a promover eso.

(…)

…, y el sentido que tiene normalizar las relaciones es que nos brinda más oportunidad de ejercer influencia sobre ese gobierno que si no lo hiciéramos. (…) Pero lo cierto es que vamos a estar en mejores condiciones, creo, de realmente ejercer alguna influencia, y quizás entonces utilizar tanto zanahorias como palos”.

Se desprende de estas palabras de Obama, una vez más, que no hay cambios en los objetivos estratégicos, que se pretende subvertir nuestra cultura socialista y que seguirán usando la política del palo y la zanahoria cuando lo consideren necesario.

Evidentemente, las medidas anunciadas por Obama nos darán, en la medida que se vayan concretando, un respiro desde el punto de vista económico, y la posibilidad de acelerar la actualización de nuestro modelo económico y social, proceso sobre el que la administración Obama quiere influir y desviar hacia sus intereses. Pero tampoco debemos basar nuestras esperanzas de mejoría económica en espejismos aun no palpables y, aun cuando lo sean, todo debemos seguir fiándolo a nuestros propios esfuerzos, que a las supuestas “bondades” de un vecino tan poderoso.

En sus palabras del 17 de diciembre el presidente hizo alusión a la necesidad de estimular el crecimiento y desarrollo del “emergente sector privado” en la Isla y el comunicado de la Casa Blanca se señala que “se estudiarán diferentes medidas adicionales dirigidas a fomentar el crecimiento de los emprendimientos y del sector privado en Cuba”, lo cual está en total correspondencia con las ideas que en febrero de 2013 aparecieran en un informe del Cuban Study Group, organización que se reconoce como ONG, integrada por empresarios, intelectuales y activistas políticos cubanoamericanos, que se identifican con una “línea más moderada” en la relación con Cuba, el cual entre otras cosas señalaba:

“La codificación del embargo de EE.UU. contra Cuba no ha logrado cumplir con los objetivos establecidos en la Ley Helms-Burton de lograr un cambio de régimen y la restauración de la democracia en Cuba. El continuar ignorando esta verdad evidente no sólo es contraproducente para los intereses de los Estados Unidos, sino que es también cada vez más perjudicial para la sociedad civil cubana, incluyendo más de 400.000 cuentapropistas privados, ya que coloca la carga de estas sanciones directamente sobre sus hombros”.

La idea de que el levantamiento del bloqueo y el establecimiento de los más variados y estrechos vínculos económicos, políticos y culturales entre la sociedad cubana y la estadounidense –con algunos componentes del llamado carril II de la Ley Toricelli-, es lo que verdaderamente puede llevar al “cambio de régimen” en Cuba, no es algo exclusivo del momento actual. Este criterio, aunque sin hacerse dominante como lo es hoy, estuvo también presente con anterioridad en diversos sectores de la clase dominante y en las estructuras de poder de Washington. En la década del 70, fundamentalmente en el período presidencial de Jimmy Carter (1977-1981), se hizo notorio en el propio presidente: “Sentía entonces, como ahora, que la mejor vía para lograr un cambio en el régimen comunista cubano era el restablecimiento del comercio, las visitas y las relaciones diplomáticas”, señaló el ex presidente, en una entrevista concedida en el 2004 a los investigadores estadounidenses Peter Kornbluh y William Leogrande.

El 17 de junio de 1980, Robert Pastor, asistente para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, y Peter Tarnoff, secretario ejecutivo del Departamento de Estado, quienes participaron en varias conversaciones con las autoridades cubanas y con el propio Fidel Castro, escribieron a Carter: “Aunque incluso un levantamiento parcial del embargo es imposible por el momento, debemos reconocer el efecto que podría tener con el tiempo, no sobre las actitudes de Castro sino sobre el entramado de la sociedad cubana. El regreso durante el último año de 100 000 cubanos-americanos para realizar visitas breves puso a Cuba en contacto con el magnetismo económico y cultural de los Estados Unidos y probablemente tuvo un efecto mayor en cuanto a abrir a Cuba que cualquier otra cosa hecha antes por los Estados Unidos. Levantar el embargo y abrir Cuba a las empresas y los contactos estadounidenses no podrían dejar de afectar al régimen de Castro”.

El propio Robert Pastor declararía en una entrevista en el 2009: “Las relaciones normales entre Washington y La Habana podrían hundir a Cuba”.

Lo que estamos presenciando hoy es que Estados Unidos ha traslado el centro de su atención hacia la realidad interna cubana, en la que pretenden incidir más abiertamente y con premura. La apertura de una embajada en la Isla responde igualmente a ese propósito.

Si muchos de los que están a cargo del diseño y la implementación de la política hacia Cuba en los Estados Unidos creían que el bloqueo era funcional a la subversión, ahora se convencen de que más bien le resta efectividad. Si había consenso en que el bloqueo, al crear hambre y desesperación en el pueblo cubano, desataría la ira y el derrocamiento del gobierno, ahora consideran que facilitando al pueblo cubano el acceso a todo tipo de bienes materiales y medios de información, lo empoderan e independizan del gobierno y así, de forma gradual, terminará imponiéndose en la Isla el destino inevitable del capitalismo.

Para Cuba, los retos no dejan de ser enormes, pero al menos hemos dejado atrás una etapa que constituía el escenario menos deseado. No creo que nadie en su sano juicio, prefiera continuar en el punto en que nos encontrábamos anteriormente y que no entienda lo ocurrido como el paso hacia una nueva etapa basada en la victoria cubana.

Hace 56 años, el 8 de enero de 1959, Fidel expresó, en medio de la celebración por el triunfo, que quizás en lo adelante todo sería más difícil. Creo que, también ahora, quizás en lo adelante todo sea más difícil en algunos terrenos, especialmente en el campo del enfrentamiento ideológico y cultural al imperialismo. Del mismo modo, recordaba cuánto necesitaron nuestros mambises a José Martí y a Antonio Maceo en 1898. Los liderazgos de aquellas figuras imprescindibles hubieran ayudado muchísimo a los cubanos a enfrentar los desafíos de inicios del siglo XX. Por suerte para nosotros, esto ha sucedido en vida de nuestros principales líderes históricos: Fidel y Raúl.

La nueva contienda debe enfrentarse no solo en el plano del discurso y la reflexión –no menos importantes-, sino sobre todo, en la transformación real y concreta de la vida cotidiana del pueblo cubano, tanto en el plano espiritual como material. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria, pero es la práctica la que en última instancia transforma la realidad. Por eso Fidel insistió en numerosas ocasiones que la Batalla de Ideas eran también hechos y realizaciones concretas. Y el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel ha planteado que “el mejor antídoto contra los intentos de subversión del enemigo es hacer las cosas bien en cada lugar”.

Creo, a su vez, que hay que evitar cualquier viso de idealismo voluntarista o de pragmatismo economicista, extremos que conspiran contra el socialismo, y afrontar la transformación de nuestro país de manera orgánica, lo económico junto a lo ideológico y cultural. Se impone una batalla aún más rigurosa y efectiva contra todos aquellos males e insuficiencias de orden interno que en ocasiones resultan más subversivos que la labor de nuestro enemigo y les facilita el trabajo. En especial es necesario desatar una ofensiva a muerte contra el burocratismo, la corrupción, la insensibilidad, la negligencia y la doble moral.

Como sabiamente expresara Graziella Pogolotti a los artistas y jóvenes intelectuales cubanos en octubre del 2013: “…el neoliberalismo propone una concepción totalizadora, una concepción económica, ideológica, social, de irrespeto a las víctimas, a los perdedores, y también cultural, que es la cultura de la banalidad que estamos consumiendo todos en alguna medida. Nuestro proyecto también tiene que ser un proyecto totalizador. Con una articulación que colocaría en otro orden lo político, lo social, lo cultural y lo económico, unido también a una batalla ideológica…”.

Habrá que movilizar a la verdadera sociedad civil cubana –nada que ver con la que defiende Obama- para articular una respuesta coherente a la nueva etapa de confrontación y que toda ella se convierta en nuestro principal y más poderoso núcleo de resistencia cultural.

Desde hace mucho tiempo estamos siendo testigos de una cruenta guerra de símbolos, por lo que resulta ineludible reforzar en el imaginario social nuestros símbolos y atributos nacionales, así como nuestras tradiciones más populares. Hoy nos hace mucho daño el hecho que una bandera cubana no pueda ser comprada a un precio asequible para el bolsillo de la mayoría de los cubanos o que nuestros niños no puedan tener calcomanías, juguetes y otros objetos con la imagen de animados cubanos como el Elpidio Valdés o Meñique y que ese vacío sea llenado por Mickey Mause y el Pato Donald. Al propio tiempo, nuestra ley y reglamento de símbolos nacionales necesita de una actualización urgente, pues la que existe prácticamente nos ata de pies y manos frente a la avalancha neocolonizadora.

La guerra cultural no se da solo en el presente, sino también en el pasado, de ahí que el trabajo con la historia de Cuba revista hoy cada vez más importancia. Escribir y divulgar la historia de la Revolución Cubana en el poder, de 1959 hasta la actualidad, sin que existan anatemas o zonas vedadas, constituye en mi criterio una cuestión de primer orden.

Debemos trabajar en la formación de un pensamiento crítico en nuestros jóvenes y adolescentes, dotarlos de un entrenamiento para el debate, e incentivar en ellos una mirada antiimperialista y anticolonialista. Así podrán cumplir la profecía de Fidel, cuando en el año 2000, dirigiéndose a los agoreros al servicio del Imperio, expresó: “…cumplo el cortés deber de advertirles que la Revolución cubana no podrá ser destruida ni por la fuerza ni por la seducción”.

Notas
Tomás Borge, Un grano de maíz. Entrevista concedida por Fidel Castro a Tomás Borge, Fundación Editorial el perro y la rana, Caracas, 2011, pp.144-145.

Discurso del Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Tribuna Abierta celebrada en la Plaza de la Revolución «Comandante Ernesto Che Guevara», en conmemoración del Aniversario 47 del Asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Villa Clara, 29 de julio del 2000. En:http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2000/esp/f290700e.html. (Internet)

Conferencia de prensa ofrecida por el Presidente Obama, el 19 de diciembre de 2014 en:http://abcnews.go.com/Politics/obama-touts-progress-home-abroad-americas-resurgence-real/story?id=27719486 (Internet)

Hoja informativa de la Casa Blanca anunciando cambios en la política hacia Cuba, 17 de diciembre de 2014 en:http://www.whitehouse.gov/issues/foreign-policy/cuba-politica (Internet)

Cuba Study Group, “Restablecimiento de la Autoridad Ejecutiva sobre la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, febrero 2013, en:http://www.cubastudygroup.org/index.cfm/restoring-executive-authority-over-u-s-policy-toward-cuba, (Internet)

Entrevista realizada a Carter por Peter Kornbluh y William M. Leogrande, 2004, citada en: “Talking with Castro”, en Cigar Aficionado, febrero de 2009.

Memorándum de Peter Tarnoff y Robert Pastor a Carter, 17 de junio de 1980, The Carter Administration. Policy toward Cuba: 1977-1981, (documentos desclasificados, Biblioteca del ISRI) (Traducción del ESTI).

Entrevista realizada a Robert Pastor por Juan O. Tamayo, en: Posted on Sun, 25 de octubre de 2009.

Discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto por el aniversario 55 de la entrada de Fidel a La Habana. Ciudad Libertad, 10 de enero de 2014, en:http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/01/13/desterrar-el-inmovilismo-los-dogmas-y-las-consignas-vacias/ (Internet)

Problemas de la Cultura Cubana. Conferencia de la Doctora Graziella Pogolotti, en el Segundo Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, en la Escuela Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, el 18 de octubre de 2013. (Folleto)

Discurso del Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Tribuna Abierta celebrada en la Plaza de la Revolución «Comandante Ernesto Che Guevara», en conmemoración del Aniversario 47 del Asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Villa Clara, 29 de julio del 2000. En:http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2000/esp/f290700e.html. (Internet)

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¿Quién bloquea a quien? Cuba y la Internet

INTERNET CUBA MEJOR

El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la “normalización” de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad. Un ejemplo lo ofrece la columna de Andrés Oppenheimer en La Nación del Martes 2 de Febrero cuyo título lo dice todo: “La clave de la libertad en Cuba es el acceso a Internet.” El articulista, conocido por su visceral rechazo a toda la obra de la Revolución Cubana, se pregunta si “el régimen cubano aceptará la ayuda estadounidense para expandir el acceso a Internet.”

Poco más adelante recuerda que en su discurso del 17 de Diciembre del 2014 Obama dijo que “Washington eliminará varias regulaciones que impedían a las empresas estadounidenses exportar teléfonos inteligentes, software de Internet y otros equipos de telecomunicaciones, pero a juzgar por lo que me dicen varios visitantes que acaban de regresar de la isla, hay buenas razones para ser escépticos respecto de que el régimen cubano lo permita.” El remate de su artículo es de antología: “Washington debería centrarse en Internet. Y si Cuba no quiere hablar del tema, Estados Unidos y los países latinoamericanos deberían denunciar al régimen cubano por lo que es: una dictadura militar a la que ya se le acabaron las excusas para seguir prohibiendo el acceso a Internet en la isla.”

Prefiero no perder tiempo en rebatir la inaudita caracterización de Cuba como una dictadura militar, que en un examen de Introducción a la Ciencia Política merecería el fulminante aplazo del estudiante que osara manifestar una ocurrencia (que no es lo mismo que una idea, más respeto a Hegel, ¡por favor!) de ese tipo. Oppenheimer no es uno de los energúmenos que pululan en la televisión norteamericana, violadores seriales de las más elementales normas del oficio periodístico. Pero el nerviosismo y la desesperación que se ha apoderado de los grupos anticastristas de Miami -cada vez más reducidos y desprestigiados- lo deben haber contagiado e impulsado a escribir una nota pletórica de falsedades. Me limitaré a señalar tres.

Primero, no puede ignorar que a causa del bloqueo Cuba ingresó parcial y tardíamente al ciberespacio, y cuando se produjo la vertiginosa expansión de la banda ancha y de la Internet la Casa Blanca presionó brutalmente a quienes le ofrecían esos servicios a la isla para que los interrumpieran de inmediato, orden que por supuesto no pudo ser desobedecida por los pequeños países de la cuenca del Caribe. Por eso, hasta la llegada del cable submarino procedente de Venezuela, hace poco más de un año, la conexión de Internet en Cuba se hacía exclusivamente por satélite. Ahora existe ese enlace físico, pero desgraciadamente el grueso del creciente tráfico cubano todavía debe transitar a través de lentos y muy costosos enlaces satelitales, y con un ancho de banda absolutamente insuficiente. Problemas que no se deben a una decisión de La Habana sino a la obcecación de Washington.

Segundo, antes de preguntarse si La Habana  aceptará la ayuda que promete Obama convendría que Oppenheimer averiguase si Washington aceptará poner fin al cerco informático dispuesto en contra de Cuba. Su argumento parece salido de una canción para niños de María E. Walsh: “El reino del revés”.  No fue Cuba quien ante el advenimiento de la revolución de las comunicaciones decidió hacerse un harakiri informático sino que fue el imperio quien, consciente de la importancia de esas nuevas tecnologías, extendió los alcances de su criminal bloqueo para incluir también a la Internet. Cualquiera que haya visitado ese país sabe que no se puede acceder a muchísimos sitios de la red ni disponer de los principales instrumentos de navegación en el ciberespacio. Si lo intenta casi invariablemente aparecerá un fatídico mensaje de “Error 403” diciendo algo así como “Desde el lugar en que se encuentra no podrá acceder a este URL” u otro más elocuente: “El país en el que se encuentra tiene prohibido acceder a esta página”. No se puede utilizar el Google Earth, o  las plataformas de desarrollo colaborativo Google Code y Source Force, o descargar libremente las aplicaciones del Android. Y cuando se puede, el reducido ancho de banda hace prácticamente imposible trabajar con un mínimo de rapidez y eficiencia. Todo esto, ¿por culpa del gobierno cubano?

A mediados del año pasado el CEO de Google, Eric Schmidt, encabezó una delegación que visitó a Cuba como respuesta a las acusaciones de que el gigante informático bloqueaba el acceso a sus servicios. Después de comprobar que  varios productos de Google no estaban disponibles Schmidt señaló oblicuamente al responsable al decir que “las sanciones estadounidenses en contra de Cuba desafiaban a la razón.”

Tercero, tal vez Oppenheimer tiene razón en su escepticismo, pero no por causa de Cuba sino de Estados Unidos. Porque, ¿cómo olvidar que a comienzos de su primer mandato Obama ya había prometido lo que volvió a prometer hace poco más de un mes: “suavizar” algunas sanciones contempladas para las empresas informáticas que tengan negocios con Cuba? ¿Qué fue lo que ocurrió? Poco y nada. Ojalá que ahora sea diferente. La Ley Torricelli, de 1992, había permitido la conexión a Internet por vía satelital pero con una decisiva restricción: que cada prestación fuese contratada con empresas norteamericanas o sus subsidiarias previa aprobación del Departamento del Tesoro.

Este impuso estrictos límites y estableció sanciones extraordinarias –por ejemplo, multas de 50 000 dólares por cada violación- para quienes favorecieran, dentro o fuera de los Estados Unidos, el acceso de los cubanos a la red. Lo que hizo Obama, en Marzo del 2010, fue eliminar algunas de estas  sanciones, especialmente para las empresas que faciliten gratuitamente aplicaciones de correo electrónico, chat y similares. Pese a ello, en 2012, la sucursal en Panamá de la compañía Ericsson tuvo que pagar una multa de casi dos millones de dólares al Departamento de Comercio de Estados Unidos por violar las restricciones de exportación de equipos de comunicación a Cuba. Como siempre: una de cal, otra de arena. Por eso la accesibilidad sin restricciones a la red continúa tropezando con los grilletes del bloqueo. La “ciberguerra” que Washington le ha declarado a Cuba, un país que sigue estando escandalosamente incluido en la lista de los “patrocinadores del terrorismo”, continúa su curso. ¿Cumplirá esta vez Obama con su promesa? ¿Quién es el que “prohíbe” el acceso a la Internet en Cuba?

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¿Al concluir Obama su mandato, se pueden revertir los cambios positivos alcanzados?

https://www.youtube.com/watch?v=oj5qT2wZGBU

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¿Cuba debe ceder algo a Estados Unidos a cambio del restablecimiento de relaciones?

https://www.youtube.com/watch?v=pk2H6USiMEI

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¿Cuál es la situación de los diplomáticos cubanos en Washington y Nueva York?

https://www.youtube.com/watch?v=rh_TfQCdFRY

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¿Cambian los objetivos estratégicos de EEUU respecto Cuba?

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La Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos” y “pies mojados” en las relaciones Cuba EEUU

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¿El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba terminó?

https://www.youtube.com/watch?v=8y-ymwSgl58

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¿El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba terminó? https://www.youtube.com/watch?v=8y-ymwSgl58

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Josefina Vidal: El bloqueo no ha terminado

Foto: Juvenal Balán

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Cristina Escobar.-  Cuba y Estados Unidos están viviendo una nueva etapa de relaciones diplomáticas.  ¿Cómo construir este lazo tras tantos años de enfrentamiento y qué significan los recientes diálogos entre ambos países?, fueron preguntas que llevamos a Josefina Vidal, Directora General de Estados Unidos del Minrex, en entrevista exclusiva con la Televisión Cubana.

Josefina, hay personas en las calles aquí en Cuba y también medios de prensa internacionales que dicen, o se preguntan, que el bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba terminó.  ¿Eso es verdad?

Josefina Vidal.-  No, no, el bloqueo no ha terminado, lo que ha ocurrido es que en uso de sus prerrogativas ejecutivas, que las tiene, el Presidente de Estados Unidos anunció un grupo de medidas para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo, y es en ese sentido que pudo emitir un grupo de regulaciones ordenadas por él y enunciadas por los Departamentos del Tesoro y Comercio para expandir los viajes a Cuba, expandir también la posibilidad del envío de remesas y permitir algunas operaciones comerciales, todavía de carácter limitado, en esferas como las telecomunicaciones, por ejemplo.

Cristina Escobar.- ¿Cuándo podríamos decir que el bloqueo terminó?  ¿Qué tiene que pasar para decir que terminó?

Josefina Vidal.-  Desde que el bloqueo fue proclamado en febrero del año 1962 oficialmente hasta el año 1996 cuando se aprobó la Ley Helms-Burton, esto era una prerrogativa del Presidente; o sea, como mismo el Presidente Kennedy había decretado el bloqueo en el año 1962, un presidente con posterioridad podía haber declarado el fin de esa política.

“En el año 1996 se aprobó la Ley Helms-Burton, que codificó el bloqueo, que quiere decir que estableció que en lo adelante el Presidente por sí mismo no podía él finalizar la política de bloqueo, sino que corresponde al Congreso de Estados Unidos declarar que esta política concluyó.

“Sin embargo, es muy importante señalar que esa misma Ley Helms-Burton, en un acápite posterior a la codificación del bloqueo, dejó claramente establecido que esto no priva al Pre­sidente de sus prerrogativas ejecutivas para, mediante un procedimiento que se llama licencias, autorizar la inmensa mayoría de las cosas relacionadas con el bloqueo.

“De otra manera, el presidente Clinton, en los años 1998 y 1999 no hubiera podido modificar algunas cuestiones que permitieron ampliar los viajes a Cuba de algunas categorías de norteamericanos.  Si no hubiera sido así, tampoco el presidente Clinton hubiera permitido el envío, por ejemplo, de algunas remesas limitadas a nuestro país, y tampoco Obama hubiera podido en los años 2009 y 2011 restablecer las visitas familiares a Cuba, restaurar la posibilidad para el envío de remesas a nuestro país y también permitir que un grupo de norteamericanos, que están comprendidos en un grupo de 12 categorías, pudiesen visitar nuestro país.  Y lo que ha hecho Obama ahora es eso, o sea, usando sus prerrogativas presidenciales ha ampliado las transacciones, operaciones que se pueden hacer dentro de viajes, remesas, algunas operaciones comerciales, y esto quiere decir que puede seguir usándolas”.

Cristina Escobar.-  ¿Las ha usado todas?

Josefina Vidal.–  No las ha usado.

Cristina Escobar.-  ¿Cuántas más tiene?

Josefina Vidal.-  El Presidente de Estados Unidos tiene posibilidades, yo diría que ilimitadas, para vaciar al bloqueo de su contenido fundamental.

“Según los abogados que nos asesoran en este tema, porque es una cuestión que desde el punto de vista legal tiene sus complejidades, hay solamente un grupo reducido de cuestiones que el Presidente no puede modificar, porque están prohibidas por la ley.  Aparte de esas cuestiones, que son muy po­cas, el Pre­sidente  puede autorizar, mediante licencias o del Departa­men­to del Tesoro o del Departamento de Comercio, todas las demás transacciones, que incluye comercio, servicios, transportación”.

Cristina Escobar.-  ¿Y cuáles son las que él no puede cambiar?  ¿Cuáles son las que definitivamente dependen del Con­greso?

Josefina Vidal.–  Para empezar, el Congreso es el único que puede decir un día se acabó el bloqueo a Cuba.  Eso no lo puede decir el Presidente; pero el Presidente puede aprobar un grupo de cosas, como ya te dije.

“Ahora, dentro de las cosas que el Presidente puede hacer se excluyen las siguientes:  está prohibido por ley el turismo a Cuba.  Hay una ley del año 2000, la Ley de Reforma a las sanciones comerciales aprobada por el Congreso —por cierto, la misma ley que permitió ventas limitadas de alimentos y productos agrícolas a Cuba—, que prohibió el turismo a Cuba.  Eso quiere decir que el Presidente ni siquiera en uso de sus facultades puede cambiar esto, o sea, Obama no puede permitir que los norteamericanos viajen libremente a Cuba”.

Cristina Escobar.-  Una de cal y una de arena, es decir, se puede permitir el comercio limitado de productos agrícolas; pero entonces se prohíbe el turismo.

Josefina Vidal.–  Esa fue una condición que se impuso en la negociación de aquella ley por parte de los sectores que estaban opuestos a que se permitieran las ventas agrícolas a Cuba.

“Por esa razón, en esa ocasión, de acuerdo con decisiones anteriores tomadas por el presidente Clinton, se habían establecido 12 categorías de personas que podían visitar Cuba, y eso fue lo que quedó aprobado por la ley, que el Presidente sí puede ampliar los viajes a Cuba dentro de esas 12 categorías, y es lo que acaba de hacer Obama; pero no puede permitir los viajes de turismo a nuestro país. Eso corresponde al Congreso y, por tanto, hasta que el Congreso no apruebe una ley no podrán venir libremente los norteamericanos a Cuba como turistas.

“Otra cosa que está prohibida por la ley es el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en otros países”.

Cristina Escobar.-  ¿En Estados Unidos sí?

Josefina Vidal.–  Por ejemplo, Obama, en uso de sus prerrogativas, pudiera permitir mañana que una compañía nor­tea­me­ricana comercie con Cuba, comercie en ambas direcciones, que exporte y que importe; pero Obama no puede permitir, porque es una prohibición del Congreso, que la filial, la subsidiaria de esa misma empresa en otro país pueda comerciar con Cuba.

Cristina Escobar.-  Eso es parte de la extraterritorialidad del bloqueo.

Josefina Vidal.–  Exactamente, y eso está contenido así en la Ley Torricelli del año 1992.

“Otro elemento que está prohibido por Ley del Congreso y que el Presidente no puede modificar, es la prohibición para conceder créditos a Cuba para comprar productos agrícolas.  La misma Ley del año 2000, la Ley de Reforma a las sanciones comerciales que permitió ventas limitadas, bajo determinadas condiciones, de productos agrícolas a Cuba, estableció que no se podía conceder créditos a Cuba para la adquisición de estos productos y que la única manera que teníamos de comprar era pagando en efectivo y por adelantado.  Esto quiere decir que Obama no puede cambiar eso; pero Obama pudiera permitir que otros productos que no sean agrícolas se vendan a Cuba con créditos, eso es una prerrogativa presidencial que él puede usar autorizando licencias y no está prohibido por el Congreso.

Cristina Escobar.- ¿Y eso no está entre las regulaciones anunciadas por el Departamento del Tesoro?

Josefina Vidal.–  No está entre las regulaciones.  Por eso no­sotros decimos que las medidas que ha anunciado recientemente el Presidente son medidas positivas, van en una dirección correcta; pero todavía están limitadas a un grupo reducido de esferas, de áreas, y no quiere decir que todas sus prerrogativas se han agotado.

“Recientemente, entre las medidas que aprobó el Presidente está la posibilidad de que instituciones financieras norteamericanas establezcan relaciones de corresponsalía con bancos cubanos.  Se supone que podremos empezar a usar el dólar en las transacciones autorizadas entre Cuba y Estados Unidos, que no son muchas; pero, por ejemplo, sigue prohibido el uso del dólar por parte de Cuba en sus transacciones financieras con otros países.  Eso es algo que el Presidente pudiera per­mitir”.

Cristina Escobar.- Es decir que podemos comprarle a Estados Unidos en dólares, pero no le podemos comprar a ningún otro país en dólares.

Josefina Vidal.–  Exactamente, según las nuevas regulaciones que incluyen la posibilidad de exportar a Cuba, por ejemplo, algunos equipos de telecomunicaciones, se supone que vamos a poder pagar en dólares estadounidenses por esas operaciones comerciales; sin embargo, seguiremos imposibilitados de usar el dólar en las operaciones de Cuba con otros países.

“Obama pudiera permitir el comercio mucho más allá de esto que se ha limitado a la esfera de las telecomunicaciones, eso no está prohibido por ley.  Obama pudiera permitir importaciones a Estados Unidos de productos de nuestro país, importaciones de servicios.

“El Presidente de Estados Unidos tiene potestad, por ejemplo, para permitir también que Cuba pueda comprar en terceros mercados productos con más del 10 % de componentes norteamericanos, lo cual hoy está prohibido, él pudiera emitir una licencia general para facilitar eso.

“También pudiera permitir, por ejemplo, que se importen a Estados Unidos productos de terceros países en cuya elaboración se han usado materias primas cubanas.  Eso no está comprendido en las actuales medidas.

“Con esto lo que yo quiero decir es que hay un camino bastante ilimitado, diríamos, de posibilidades para que un presidente de Estados Unidos, mediante sus facultades y mediante la emisión de licencias permita vaciar al bloqueo de una parte muy significativa de su contenido, y dejar al Congreso solamente lo que es potestad del Congreso, que son cosas como las que te mencioné, y, por supuesto, sepultar definitivamente el bloqueo a Cuba, que eso se tiene que hacer mediante un acto congresional”.

Cristina Escobar.- Uno de los temas más debatidos en las conversaciones que sucedieron hace poco tiempo entre Es­tados Unidos y Cuba fue la Ley de Ajuste Cubano, en la petición de Cuba de que esta termine y, además, la opinión de la delegación estadounidense de que no es voluntad del gobierno que esta termine.  Y uno de los temas que mencionó precisamente la Sub­secretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Oc­cidental es que la política de “pies secos, pies mojados” era una ley, una cuestión soberana de Estados Unidos.  ¿Es una ley?

Josefina Vidal.-  No, no es una ley.  Aquí hay dos cuestiones:  nosotros hemos tratado durante años en nuestras rondas de conversaciones migratorias con el gobierno de Estados Unidos de enfatizar el criterio de que es necesario normalizar el flujo migratorio entre los dos países, porque no es de interés para Cuba ni de interés para Estados Unidos que se mantenga un flujo migratorio irregular, un flujo ilegal por vía marítima, pero tampoco una entrada irregular en territorio de Estados Unidos desde terceros países de cubanos que salen del país de manera legal, y esto ocurre debido a la combinación de dos factores, y por eso nosotros decimos que este es el principal estímulo a la emigración ilegal y al tráfico de personas desde Cuba, y esos dos factores son:  La Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos, pies mojados”.

“La Ley de Ajuste Cubano se aprobó en el año 1966 por el Congreso de Estados Unidos para regularizar la situación migratoria en que se encontraban muchos cubanos que habían salido del país a partir del triunfo de la Revolución en 1959 y no habían legalizado su estatus migratorio en Estados Unidos, teniendo en cuenta que muchos de ellos aspiraban a regresar a Cuba con la ayuda de Estados Unidos.  Eso se fue prolongando en el tiempo y el gobierno de Estados Unidos llegó a la conclusión de que ese limbo migratorio en que se encontraban miles de ciudadanos cubanos en Estados Unidos había que eliminarlo, y se aprueba la Ley de Ajuste Cubano. Y la Ley de Ajuste Cubano es muy sencilla, es un párrafo que dice que el Fiscal General de Estados Unidos, que es el Secretario de Justicia de ese país, tiene el poder discrecional para ajustar el estatus de los cubanos que en ese momento se encontraban en Estados Unidos; pero esa Ley no dice que ese poder discrecional hay que aplicarlo automáticamente a cualquier cubano que se presente en el territorio de Estados Unidos, no importa la forma que ha usado para llegar allí.  Y lo que ha pasado es que con los años lo que plantea esta Ley se ha aplicado con un carácter automático a todos los cubanos que llegan a Estados Unidos, independientemente de las vías y de las formas que hayan usado para hacerlo.  Por lo tanto, hay potestad ejecutiva, en el Poder Ejecutivo en el gobierno de Estados Unidos para aplicar la Ley de Ajuste Cubano como dice la Ley, de manera discrecional y no auto­mática.

“A esto se añade la Política de pies secos, pies mojados, que es una política que existe en Estados Unidos desde principios de los años noventa; no está asociada, como dice alguna prensa erróneamente, a la salida de emigrantes ilegales desde Cuba, tiene sus antecedentes en otros flujos migratorios, sobre todo desde Haití a Estados Unidos, y es una política que es gubernamental, no es una ley del Congreso, y es una política según la cual la persona que es interceptada en altamar es devuelta a su país de origen y la persona que logra llegar a Estados Unidos se le permite permanecer en el país, y es una política que, como podrán entender, también estimula la emigración ilegal. No solo eso, también alienta el tráfico de emigrantes y también pone en una situación peligrosa vidas de personas en el mar o las expone a actividades de grupos delictivos que se dedican al tráfico de emigrantes; o sea, genera una serie de problemas adicionales, y más recientemente también está produciendo fenómenos asociados al fraude de documentos migratorios, teniendo en cuenta que hoy día se hace valioso para algunas nacionalidades adquirir algún documento cubano, a partir del tratamiento exclusivo, preferencial que reciben los ciudadanos cu­banos.

“En síntesis, este es el principal estímulo a la emigración ilegal que nosotros hemos reiterado a Estados Unidos que es imprescindible abordar y enfocar, con vistas a normalizar los flujos migratorios entre nuestros países y a evitar situaciones como la exposición de las vidas de personas a peligros, situaciones peligrosas en sus intentos de llegar a ese país”.

Foto: Juvenal Balán

Cristina Escobar.- ¿Podríamos afirmar entonces que es im­posible tener relaciones migratorias normales con Esta­dos Unidos mientras no se quite la Ley de Ajuste Cubano?

Josefina Vidal.–  Claro que lo podemos afirmar.  De hecho, la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos, pies mojados” son instrumentos que se aplican con carácter exclusivo para Cuba, no existen leyes similares para otros países, de lo contrario estaríamos viendo una arribada descontrolada, masiva de emigrantes del mundo entero, como parte de la tendencia natural que siempre ha existido en el mundo, desde hace siglos, de que algunas personas tratan de moverse, tienden a moverse de países con menores niveles de desarrollo hacia países con más desarrollo.

Cristina Escobar.- Hay una percepción, Josefina, cuando uno escucha a los diplomáticos estadounidenses referirse a este tema, y también cuando lee la prensa internacional, de que si se le critica es porque ellos han cedido sin Cuba haber cedido lo que ellos piden, como si Cuba tuviese que hacer cosas para complacer los intereses de Estados Unidos y así nosotros, pues, tener la posibilidad de tener relaciones diplomáticas con ellos.  ¿Esto es así?  En términos diplomáticos, ¿cuál es su opinión sobre esto?  ¿Cuba tiene que hacer cosas para complacer a Estados Unidos?

Josefina Vidal.–  Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido históricamente asimétricas.  Por lo tanto, no se puede aplicar un enfoque de lo que se llama en diplomacia de quit pro quo, yo te doy algo y tú me das algo, no se puede aplicar con automatismo, teniendo en cuenta que hay muchas más cosas que desmontar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba, porque en Cuba no tenemos sanciones contra empresas o ciudadanos norteamericanos, tampoco tenemos un territorio ocupado en Estados Unidos que podamos cambiar por el territorio ocupado en la base naval en Guantánamo, no tenemos programas financiados desde Cuba con vistas a influir dentro de la situación de Estados Unidos o a promover cambios en el orden interno de Estados Unidos, no tenemos transmisiones radiales y televisivas ilegales, especialmente concebidas desde Cuba hacia Estados Unidos, sino que es lo contrario.  En fin, hay un grupo mayor de políticas y de medidas que hay que cambiar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba.  Por supuesto que en todo proceso de negociación diplomática, en algunos temas es posible encontrar puntos en los que podemos decir:  Bueno, yo estaría dispuesto a dar esto y yo estaría dispuesto a dar lo otro, aun y cuando sea asimétricamente, con vistas a irnos acercando hacia la solución de muchos problemas.  Lo que pasa es que hay una confusión, y la prensa, de alguna manera la prensa internacional alimenta la confusión en el sentido de que hay personas que piensan, o que aspiran o pretenden que como parte de este proceso de negociación Cuba pondría sobre la mesa cuestiones que son totalmente del orden interno cubano y que son cuestiones de soberanía cubana.  Eso no va a ocurrir.

“Nosotros hemos reiterado, incluso en entrevistas a la prensa de Estados Unidos, que las cuestiones de orden interno en Cuba no son negociables, como no son negociables para ningún otro país”.

Cristina Escobar.-  Las de ellos mismos, por ejemplo.

Josefina Vidal.–  Las de ellos mismos ni las de ningún otro país, esas cuestiones son de competencia única y exclusiva del pueblo cubano que soberanamente en referendo ha decidido el rumbo de este país y que le tocará al pueblo de Cuba decidir siempre.  Por lo tanto, nunca se pondrán sobre la mesa en este proceso de negociación para resolver problemas pendientes, cuestiones de carácter interno o cuestiones dirigidas a promover cambios en nuestro orden interno. Y eso yo creo que es importante que se tenga claro.  Por eso cuando a mí me preguntaron la semana pasada en una conferencia de prensa, yo dije:  No se puede pretender que para mejorar las relaciones con Estados Unidos o para avanzar en ese largo y complejo proceso que vamos a tener por delante hacia la normalización de las relaciones, Cuba va a negociar cuestiones de orden interno a cambio de una política de Estados Unidos que ellos mismos han reconocido como fracasada, ni vamos a negociar cuestiones de carácter interno, de la soberanía cubana, por el levantamiento del bloqueo.  Fuera de eso, en un proceso de negociación, todo lo que no atente contra la soberanía de un Estado, todo lo demás puede formar parte de un proceso de negociación; de lo contrario no habríamos tenido los resultados del pasado 17 de diciembre cuando, después de 18 meses de un proceso de negociaciones entre ambos países, fuimos capaces, sobre la base del respeto absoluto a la igualdad soberana y a la independencia de nuestros países, de identificar cuestiones que eran muy importantes, en las cuales ambos teníamos intereses comunes y que pudimos resolver.

“Son siempre procesos complejos, procesos yo diría que prolongados, arduos, pero demostramos que incluso en temas sensibles se puede, cuando hay una buena voluntad, encontrar una solución y esa es la voluntad que hemos trasladado como parte de estas conversaciones y de este proceso que comenzamos, y hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que estamos enfocando estas conversaciones con un espíritu constructivo y con plena disposición para encontrar solución a los problemas que se han acumulado a lo largo de 54 años y también de identificar áreas —que son muchas— de interés común en las que nuestros dos países pueden cooperar por el beneficio común”.

Cristina Escobar.-  Usted se sentó mesa de por medio con la delegación estadounidense, ¿cuál es la voluntad de ellos?

Josefina Vidal.–  Bueno, después de que nuestros Presi­den­tes anunciaron simultáneamente la decisión tomada de restablecer relaciones, primero, y, segundo, avanzar en un proceso hacia la normalización, creo que esa voluntad está de ambas partes.

Cristina Escobar.-  Pero más allá del restablecimiento de las relaciones, ¿hay un cambio de objetivos en Cuba por parte de la política exterior de Estados Unidos?

Josefina Vidal.–  No puedo decir que haya un cambio en los objetivos.  Se ha iniciado, yo diría, una nueva etapa; una nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.  La etapa anterior vamos a decir que existió hasta el 17 de diciembre del 2014, era una etapa que estuvo caracterizada, signada por la confrontación.  Yo diría que pasamos ahora de la etapa de una confrontación abierta, con políticas muy agresivas y hostiles, a una etapa en la que hemos decidido que vamos a restablecer relaciones para buscar solución a algunas de esas políticas hostiles que permanecen y que deben cambiar en esta nueva fase que abrimos, y una etapa en la que no van a desaparecer las contradicciones, no van a desaparecer las diferencias políticas entre Cuba y Estados Unidos, que son profundas; no van a de­saparecer las divergencias de concepciones, por tanto no van a desaparecer las fricciones, los problemas.  Pero sí se supone que vamos a transitar hacia un periodo en que cuando restablezcamos relaciones, vamos a dotarnos de mecanismos que no existían —que no existen todavía, pero que se supone que los vamos a construir—, para lidiar con esos problemas, con esas dificultades, con esas fricciones de manera civilizada, para buscarles solución de manera conjunta, aun cuando no desaparezcan las diferencias.

“Creo que no han desaparecido los objetivos de la política de Estados Unidos hacia Cuba, de hecho la señora Roberta Ja­cobson, quien nos visitó la semana pasada al frente de la delegación de Estados Unidos, lo dijo, Estados Unidos no ha modificado sus objetivos estratégicos hacia Cuba, lo que cambian son las formas, las tácticas.  Pero, bueno, nosotros estamos listos para adentrarnos en esa fase de enfrentamiento de nuevo tipo.

“No todos los países del mundo coinciden en sus aproximaciones y sus concepciones, y hay países que se relacionan con objetivos contrarios unos hacia otros, pero se puede demostrar que teniendo objetivos contrarios podemos buscar una mejor y más civilizada manera de relacionarnos, sin renunciar a lo que cada parte cree, pero, como decía, armándonos de instrumentos y mecanismos para poder dirimir los problemas, las diferencias y al mismo tiempo buscar puntos de contacto que existen y puntos de interés común para avanzar en una relación de convivencia civilizada y pacífica entre nuestros países; convivencia difícil, pero que creo que es posible.

Foto: Molina, Vladimir

Cristina Escobar.- En caso de que para finales de este año, Josefina, como es presumible, el bloqueo de Estados Unidos permanezca, como seguramente será y el Congreso se tardara en tomar una decisión más clara sobre esto, ¿Cuba volvería a presentar en Naciones Unidas a la Asamblea General una resolución de condena a este?  Si así fuese, ¿se imagina que Estados Unidos votaría en contra, significará que ellos están votando en contra de su propio gobierno?  ¿Cómo ve esta circunstancia?

Josefina Vidal.–  No sé cómo votaría Estados Unidos, es algo que ellos tendrán que decidir, discutir y dirimir.  Del lado de  Cu­ba, por supuesto, mientras el bloqueo se mantenga, y el bloqueo se mantiene, el propio presidente Obama lo reconoce, y el propio presidente Obama ha estado diciendo ya que va a involucrarse personalmente en un debate con el Congreso dirigido a lograr el fin del bloqueo; en fecha reciente, la misma se­mana pasada él instó, hizo un llamado al Congreso de Estados Unidos en su Discurso sobre el Estado de la Unión a levantar el bloqueo, por tanto, el bloqueo está, está presente, se mantiene, el propio gobierno de Estados Unidos lo reconoce así, y mientras esa situación se mantenga, por supuesto que Cuba va a insistir en su reclamo de que se levante el bloqueo, porque es una política obsoleta, es una política que ha dañado los intereses de Estados Unidos, pero daña al pueblo de Cuba, el propio Presidente de Estados Unidos lo reconoció el pasado 17 de di­ciembre. Por tanto es una batalla y es algo que continuaremos haciendo hasta que esa política no sea definitivamente elimi­nada.

Cristina Escobar.-  Habrá que esperar entonces para ver por quién votan, o con su gobierno, o con el mundo, o con el Congreso.

Josefina Vidal.–  Habrá que ver.

Cristina Escobar.-  Habrá que ver.

Roberta Jacobson en su conferencia de prensa se refirió mucho a la situación de los diplomáticos estadounidenses en La Habana y su petición de que puedan viajar por todo el país, pero no se refirió a la situación de los diplomáticos cubanos en Estados Unidos, tanto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, como en Washington DC.  ¿Cuál es la situación que tienen actualmente?  ¿Se espera que esta situación mejore?

Josefina Vidal.–  Mira, Cristina, cuando las Secciones de In­tereses se inauguraron en septiembre de 1977 esto se hizo con libertad de movimiento total para los diplomáticos de los dos países en las respectivas capitales, y de hecho el gobierno de Estados Unidos decidió también aprobar libertad de movimiento para el personal diplomático cubano ante las Naciones Unidas.  Con posterioridad, con los años, como resultado de las políticas hacia Cuba que distintos gobiernos decidieron aplicar, se fueron introduciendo restricciones al movimiento de nuestros diplomáticos por parte de Estados Unidos, y fue el presidente Reagan el primero que impuso de nuevo —digo de nuevo porque Nueva York ya tenía limitaciones de movimiento desde principios de los años sesenta— las limitaciones a Nueva York y aplicó las primeras restricciones a nuestro personal en Washing­ton.  El presidente Clinton amplió esas restricciones, y esas restricciones se hicieron mucho mayores aun en etapa de la presidencia de George W. Bush.

“Por tanto, estamos hoy en un momento en que hay restricciones para el movimiento de los funcionarios de Cuba y Estados Unidos en ambos países.  Hoy en día para salir de los límites de La Habana y de los límites de Washington hay que pedir un permiso.

“Desde hace dos años hemos estado proponiendo al gobierno de Estados Unidos pasar a una situación intermedia, vamos a decir, de eliminar un poco esas restricciones en el sentido de aplicar lo que se llama como notificación de viaje, no se eliminan totalmente las restricciones, pero es un marco un poco más flexible para moverse; pero el gobierno de Estados Unidos no ha accedido a ello.

“El gobierno de Estados Unidos en este momento ha estado planteando que para la apertura de las embajadas es im­portante la libertad de movimiento.  Nosotros le hemos dicho que estamos dispuestos a sostener una discusión en esta dirección, pero que para ello es muy importante que cambie la conducta de los diplomáticos norteamericanos en La Habana, y en particular nos estamos refiriendo a que debe cambiar la manera de actuar de esos diplomáticos en el sentido de estimular, organizar, entrenar, abastecer, financiar a elementos dentro de nuestro país que actúan contra los intereses de nuestro Estado, contra los intereses del gobierno y del pueblo cubanos, y hemos dicho eso porque la Convención de Viena, que debe ser la base sobre la cual funcionen las nuevas embajadas, establece muy claramente que hay que respetar las leyes del Estado receptor, y estamos enfatizando esto con mucha fuerza, y lo hacemos porque nuestros diplomáticos en Washington tienen una conducta impecable y nunca harían ningún tipo de acción que pueda interpretarse por el gobierno de Estados Unidos como una intromisión en sus asuntos internos, es lo mismo que estamos diciendo acá en estas conversaciones, que el análisis de este tema, o sea, del asunto de la libertad total de movimiento, que es lo que está planteando la parte norteamericana, está asociada a un cambio en el comportamiento de su misión diplomática y de sus funcionarios aquí en La Habana”.

Cristina Escobar.- Hay una preocupación expresada por varias personas también aquí en Cuba, sobre la posibilidad de que cuando se acabe la administración Obama, ha sido discrecionalidad del presidente Obama hacer lo que ha hecho, si ganara, por ejemplo, un presidente republicano, o incluso, una presidenta, o un presidente demócrata, de que esto pueda acabarse, lo que ha pasado hasta ahora, revertirlo, ¿es eso posible?

Josefina Vidal.–  Eso es posible.  Hay que tener en cuenta que —como he dicho— el presidente Obama ha actuado en uso de sus facultades ejecutivas, esto quiere decir que como mismo él ha tomado algunas decisiones, un posterior presidente, el presidente que lo suceda, puede tomar las mismas decisiones en un sentido contrario; pero, por supuesto esas decisiones pasarían por un análisis del contexto político, y para que estas decisiones se hagan totalmente irreversibles, creo que deberían ir acompañadas de algunas leyes aprobadas por el Congreso de Estados Unidos, y así y todo, nada sería reversible; porque en la misma medida que un congreso puede actuar en un sentido, una legislatura posterior puede hacerlo en el sentido contrario; pero todo eso estaría en dependencia del contexto político, y yo me preguntaría, si sería costoso o no, o menos costoso, o más costoso para un presidente que suceda al actual que está en Estados Unidos, al presidente Obama, revertir algunas medidas que pueden resultar beneficiosas para muchos sectores dentro de Estados Unidos, y hablo de sectores de negocio, pero también hablo de cubanos residentes en Estados Unidos, o de académicos, universidades que se van a beneficiar ahora de las modificaciones que el Presidente ha hecho en la política de viajes a Cuba para permitir una mayor interacción entre nuestros países, intercambios culturales.  O sea, eso pasaría siempre —me imagino yo— por un análisis costo-beneficio, en el orden político; pero sí se pueden revertir, por supuesto, porque existen las vías para eso, y es potestad de un presidente tomar esas deci­siones.

Cristina Escobar.–  En nuestras calles, Josefina, hay muchísima expectativa.  Primero, el entusiasmo por los anuncios del 17 de diciembre, el regreso de nuestros tres Héroes, la alegría de ver el comienzo de un camino de restablecimiento de rela­ciones entre Cuba y Estados Unidos; pero también, a veces el entusiasmo puede llevar a confundir determinadas cosas.  Hay personas que esperan que todo se arregle; hay personas que esperan un alivio en la persecución económica que supone el bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba, y, por tanto, que eso redunde en una mejoría de su calidad de vida.  Es decir, hay mucha ansiedad sobre este tema después de 55 años de una política tan hostil.  ¿Qué mensaje tiene usted que darle a esas personas que nos están viendo y que tienen tantas expectativas en cuanto a las relaciones Cuba-Estados Unidos?

Josefina Vidal.-  Bueno, hemos decidido restablecer relaciones diplomáticas y comenzar conversaciones hacia la normalización de esas relaciones, pero esto es un proceso; o sea, no todo va a tener solución en el corto plazo.  El primer paso, o el paso inicial que tenemos que dar es la formalización de las relaciones diplomáticas, y eso es sobre lo cual estamos negociando en este momento; pero concluido este paso tenemos, entonces, que adentrarnos en un proceso más prolongado, más complejo, que es el proceso que hemos llamado hacia la normalización, esto va a ser a más largo plazo, porque requiere que encontremos solución a muchos problemas que se han acumulado a lo largo de 54 años, 54 años sin relaciones; pero sería a lo largo de 56 años, si contamos desde el propio inicio del triunfo de la Revolución.

“Por tanto, creo que no hay que ser ni pesimistas ni optimistas, esto es un proceso y todo proceso lleva plazos, lleva arduos periodos de negociación.  Hay temas que resolver que son muy complicados, como por ejemplo el levantamiento del bloqueo, y solamente se encontraría una solución a estas dificultades económicas que nos han afectado, el día que termine totalmente el bloqueo, aunque reitero que el Presidente tiene facultades y prerrogativas presidenciales para ir mucho más allá de lo que ha hecho hasta ahora, y eliminar muchísimas restricciones que hoy día conforman la política de bloqueo; pero, en síntesis, es un proceso, va a requerir tiempo, va a requerir esfuerzo, va a requerir mucho trabajo de parte de Cuba y de parte de Estados Unidos también.  Hay que negociar la solución de temas complicados; pero, al mismo tiempo, en paralelo, porque no se puede pensar que esto es un proceso que requiere que se termine una cosa para empezar a hablar de la otra.  Se pueden ir teniendo muchas conversaciones a la vez, para ir tratando de buscar solución a problemas que nos pueden tomar un poquito de tiempo; pero a la vez, podemos, al mismo tiempo, empezar a avanzar en otras áreas que no son tan complejas, que nos van a permitir, por ejemplo, fortalecer la cooperación entre entidades cubanas y norteamericanas para mejorar la comunicación entre nuestros países, la colaboración científico-técnica, los intercambios de carácter cultural, la interacción entre las sociedades cubanas y norteamericanas.  O sea, en paralelo se puede desarrollar este proceso que creo que, por sí mismo, tiene sus dinámicas propias; pero que puede crear condiciones favorables para ayudar a que se avance en la otra parte del proceso que es más compleja, de la solución de temas pendientes.

“Por tanto, creo que tenemos por delante, diría, una etapa interesante para Cuba y Estados Unidos.  Interesante en el sentido de que vamos a empezar a construir una relación de carácter distinto, aun y cuando no cambien muchas apreciaciones y visiones de los dos países, porque no van a cambiar, creo que podemos construir un periodo diferente en la relación bilateral.  Estamos conscientes de los retos, de las dificultades que tenemos que solucionar; pero, a su vez, creemos que hay oportunidades para desarrollar áreas para una mejor relación entre Cuba y Estados Unidos, por eso es un enfoque combinado y nosotros tenemos la mejor disposición.

“Hemos iniciado este proceso y lo estamos abordando con un enfoque constructivo, de nuevo, conscientes de que es complejo, que requiere trabajo, esfuerzo, energía; pero conscientes, al mismo tiempo, de que es posible en beneficio de Cuba y Estados Unidos que encontremos —que encontremos al me­nos— una mejor convivencia,   como yo digo, una convivencia sobre la base del respeto, aun sabiendo que no van a cambiar nuestras concepciones, que son muy fuertes y muy firmes sobre muchas cosas”.

Cristina Escobar.–  ¿Usted es optimista o pesimista?

Josefina Vidal.–  Yo estoy, diría, en un punto medio, no pue­do decir que soy optimista total, porque hay cosas que se salen de mi control; no todo lo puede controlar la parte cubana, son dos países y del lado de Estados Unidos no solo hay un gobierno; hay un gobierno, hay un Congreso, hay una sociedad, hay un contexto político, por tanto, no todo está bajo nuestro control; pero tampoco puedo decir que soy pesimista, de lo contrario, no habríamos llegado al punto en que nos encontramos.  Pero creo que estamos siendo bastante realistas en nuestro enfoque y en nuestra apreciación de las circunstancias, para tratar de avanzar lo más posible en la solución de los problemas y, al mismo tiempo, tratar de aprovechar de la mejor manera posible las oportunidades que se nos puedan presentar.

Cristina Escobar.–  Muchísimas gracias, Josefina, ha sido un verdadero placer escucharla.

Josefina Vidal.-  Gracias a ti, Cristina, el placer ha sido mío.

Gracias.

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Fidel es un fuera de serie (Más Fotos)

Fidel Castro y Randy Perdomo presidente de la FEU

odo comenzó con su llamada a la Oficina de la FEU de la Universidad de La Habana el día 22 de enero, a las 9 y 20 de la noche. Aunque la precedió un anuncio del momento que me esperaba, la voz, tantas veces escuchada de lejos, fue impactante al sentirla cercana.

«—Randy, ¿cómo estás?

«—Comandante, bien. No puedo creer que voy a conversar con usted».

Él se ríe y agradece «el mensaje que me hiciste llegar. Lo he leído varias veces». Se refiere a nuestro proyecto de celebrar los 70 años de su ingreso a la Universidad con una jornada de amor y compromiso. Se le nota entusiasmado cuando anuncia sorpresa y me invita a una conversación personal al día siguiente.

Pero esa misma noche hablaremos más: alrededor de 50 minutos. Suena tan inmediato, como si los dos estuviésemos sentados en el Salón de los Mártires que recordó varias veces como sitio de reuniones de su época en la FEU.

«—¡Ya son 70 años de mi ingreso a la Universidad, que se cumplen el 4 de septiembre!», me dice.

Conversamos con alegría, como dos compañeros de clase: él, con su sencillez impresionante, tratando de que me sintiera en igualdad de condiciones. Yo, por mi parte, sin poder explicarme totalmente la suerte extraordinaria que me hacía vivir ese instante único. También inquieto y preocupado al pensar en responder al «bombardeo» de interrogantes al que siempre tiene acostumbrados a sus interlocutores este conversador audaz.

Quiso saber de las facultades de la Universidad y de la Casa Estudiantil, qué había sido antes de convertirse en Casa de la FEU, a quién perteneció, en qué año ocurrió el cambio. Yo trataba de responderlo todo, consciente de que nunca estamos completamente preparados como para tener todas las respuestas que exige un diálogo de esta índole. No era una prueba y a la vez lo era. Necesitaba transmitir mucho en nombre de la juventud universitaria, y esa presión estaba ahí, aunque el espíritu de la conversación casi me hacía olvidarlo todo.

Se interesa por la ubicación actual de todas las carreras en la Universidad y al hablar sobre la Facultad de Física, antigua de Arquitectura, habla emocionado de José Antonio Echeverría. Le explico que Física se encuentra ahora en el Edificio Varona, y me interrumpe: —«¡El edificio de Pedagogía!», dice y ahí mismo comienza a indagar sobre las aulas.

Justo cuando ya me ponía nuevamente a sudar, por el temor a no tener todas las respuestas, lanza la interrogante que menos me esperaba: —«Ven acá Randy, ¿qué cantidad de sillas tiene un aula en esta Facultad de Física?». Y yo sin palabras, por supuesto. Impresionado por esa curiosidad infinita y su necesidad y ansias por saber al dedillo cómo funciona el mundo.

Le explico que comparten el edificio estudiantes de distintas nacionalidades que aprenden español en Cuba: chinos, norteamericanos, vietnamitas. Entonces apunta: «¡No me digas!, ¿también chinos?». Y me recuerda con detalles los programas de ese convenio con la República Popular China.

«¿Y cómo se organiza el Consejo Universitario del Edificio Varona al tener la carrera de Física y los estudios para aprender español?», insiste. Le comento que es provisional, hasta la terminación del edificio de Física. Entonces el Varona será centro de convenciones de la Colina universitaria.

Por fin logro comentarle de las actividades de la jornada que preparamos los universitarios para conmemorar el aniversario 70 de su ingreso a la casa de altos estudios. Le adelanto también nuestra idea de ascender el Turquino.

«—Especial Randy, prepárense. Te contaré anécdotas, cuando nos veamos, de la experiencia nuestra en la Sierra».

No quiero guardarme ningún detalle y le comento también que visitaremos su casa natal. Responde con un silencio largo, que rompe para indagar cómo van mis estudios de Filosofía, en qué año estoy de la carrera, qué piensa mi familia de lo que hago.

Después quiere conocer cómo se organiza la FEU en la Universidad. Le describo el apoyo del Rector y de la Universidad en el mejoramiento de las condiciones de vida y de la infraestructura, de las residencias estudiantiles, de las facultades y del perfeccionamiento del Estadio Universitario, conocido por los de la UH como el SEDER.

Con una precisión que asombra, detalla cada lugar en ese estadio universitario, cuando le digo de todos los preparativos para los Juegos Caribe. Se nota que conoce la Colina como la palma de su mano. Podría decirse que sabe ubicar cada adoquín de la casa de altos estudios.

También se interesa por el Aula Magna, por la organización de la actividad por el 162 natalicio de José Martí, el concierto del maestro Frank Fernández y el lanzamiento de la convocatoria por los 70 de su ingreso a la Universidad.

En la despedida «¡un abrazo! y mañana nos vemos». Y me quedo casi hipnotizado. Aún no ha acabado mi sueño de hacerse realidad.

FIDEL NO ESTÁ AL TELÉFONO

Viernes 23 de enero. Casi es hora de empezar el encuentro mensual del Consejo de la FEU de la Universidad de La Habana, en el Salón de los Mártires de la Colina universitaria. Me excuso por no poder estar presente. Aseguro que en próximos días la Universidad de La Habana será escenario de una noticia de alegría para todo nuestro pueblo y de trascendencia mundial.

Me despido de Henry, el secretario de la UJC en la Universidad, que años antes tuvo también el honor de conversar con el Comandante.

Son muy puntuales en la recogida quienes me pondrán frente a Fidel. Choferes muy amables que saben reconocer mis nervios y los calman, evidentemente solidarizados con mi tensión ante la perspectiva de mi primer encuentro personal con Fidel. Conversan sobre nuestras respectivas provincias: ellos son de Santiago de Cuba y yo de Matanzas.

Al poco rato, se detiene el carro y me sueltan las palabras que he esperado con desespero y contención. «Ya estás en la casa del Comandante». Y salgo dispuesto a vivir el que seguramente se convertirá en uno de mis instantes más trascendentales. Y resulta que no será un instante. Porque hablaré con Fidel durante más de tres horas.

En la puerta del jardín espera Dalia, su esposa. Le entrego una flor que recibe con agradecimiento especial y me acompaña hasta una puerta de cristales, unos pocos metros más adelante. Detrás, espera el Comandante.

—«¡Randy —saluda jovial— a ver qué tanto te pareces a Echeverría…!»

Comienza la conversación de esta tarde con Fidel. Y ya no está al teléfono, sino a unos pocos metros, como si fuera mi habitual compañero de charlas. Combato con mi emoción para poder guardar cada hecho con precisión.

Me enseña la compilación de sus Reflexiones, y hace referencia a algunas de ellas, leyendo ideas o páginas enteras. Me cuenta que es una colección de la que se editaron 500 ejemplares, que se acompaña de un catálogo con dibujos de Rancaño.

Transcurre el tiempo mientras repasamos muchos temas. Trato de llevarme todos los detalles de su grandeza, no le quito los ojos de encima. Él, como convocándome siempre al conocimiento, lleva las riendas de la conversación. No dejo de pensar en cómo las circunstancias de la Sierra —de la guerra— y los actuales desafíos pueden moldear tan especialmente a un hombre.

Me comenta de la astronomía, de los observatorios en el mundo. Insiste en la necesidad del desarrollo de las ciencias como la única forma de que la inteligencia predomine, de la relación de esas materias con la economía y la calidad de la formación de estos profesionales en las universidades.

También habla muy entusiasmado de la donación al Zoológico Nacional de Cuba, de las especies animales de Namibia, y su interés en la novedosa práctica del traslado.

Persiste en su llamado de atención a la producción de alimentos para los seres humanos y animales, y muestra fotografías del sembrado de las plantas con las que experimenta. Me revela varias semillas, hablando del costo y su importancia; de la situación del combustible.

Sobre la mesa de trabajo, decenas de cables de prensa recopilados en una carpeta. Veo de cerca y compruebo su legendario interés por estar informado de todo, lo mismo del acontecer nacional que internacional.

Se detiene en particular en la lectura de cables recientes con una infografía de la cadena Rusia Today sobre qué nación contribuyó más a la derrota de Alemania en 1945. Durante años, la mayoría de los europeos reconocían a la URSS. Más recientemente los datos se han invertido y se le da la prominencia a Estados Unidos.

Pero también hablamos de él, de sus ejercicios físicos diarios, de la alimentación correcta. Sigo sin creerme que estoy al lado del hombre que más ha hecho por el logro de relaciones de justicia entre los hombres, y descubría la maravilla de atisbar, desde la rememoración del pasado, qué es el futuro.

Aún tiene bien grabado que soy de Matanzas. No iba a dejarlo pasar tan fácil. Entonces me pide que le cuente cómo funciona la práctica de deportes en mi ciudad. Sin darme demasiado tiempo a pensar me inquiere sobre las perspectivas del equipo de pelota de Matanzas con la conducción de Víctor Mesa, y de la alegría y emotividad que le impregna a la Serie Nacional. Luego se refiere a otros equipos presentes en esta Serie, y al desafío de ser matancero y estar en la capital, tan defensora de su equipo Industriales. Reímos los dos. Y yo admiro ese amor por el deporte que siempre ha dejado ver.

Después habla de las revoluciones que vienen contra la filosofía dominante, y me comenta que no se puede dejar de creer en ellas, pues cada revolución termina por renacer. En un momento especial, se refiere a Venezuela y habla con gran emoción de Chávez y de Maduro.

También comenta sobre Nicaragua y el empeño de Daniel Ortega y su esposa en el desarrollo de esa pequeña nación.

Volviendo al tema de nuestra Universidad, le muestro un catálogo y recorremos en su mapa todos los sitios que recordaba: la cafetería de la Facultad de Derecho —me cuenta algunos detalles de su construcción y ubicación—, otros sitios significativos para él, y me pide que le cuente de las Facultades de la Colina y las que actualmente están fuera de ella. Recuerda los tiempos desafiantes de su formación y sus históricos encuentros con los estudiantes universitarios luego del triunfo revolucionario.

Al mostrarle una serie de diseños dedicados a él, me pregunta quién los hace. Le respondo que un estudiante que también se llama Randy, de apellido Pereira y que estudia en cuarto año de Comunicación. Entonces se interesa por saber dónde imprimimos los carteles y los pulóveres, pues yo llevaba uno con el símbolo de los Juegos Caribe.

No me voy sin dejarle de recuerdo una foto de Henry, actual secretario de la UJC de la Universidad, e Indira, quien trabaja en la Dirección de Extensión Universitaria, los dos jóvenes que le entregaron en el 2010 la fotografía suya que dice: «Aquí me hice revolucionario…». Leo la convocatoria a la Jornada por los 70 años de su ingreso a la Universidad, y le comento sobre los invitados que habrá y el modo en el que hemos concebido la actividad.

También repasamos con interés un ejemplar del periódico Resumen Latinoamericano, dedicado a los Cinco. Emocionado, recorre los rostros de René, Fernando, Tony, Gerardo y Ramón, y se detiene en las características más significativas de cada uno de los Héroes.

Ya casi parece que me iré. Pero retoma la conversación sobre las nuevas formas de contrarrestar algunas enfermedades, entre ellas, la diabetes, con la producción de algunos alimentos naturales; de la relación de Cuba con África, desde la contribución a la independencia con sus países, el fin del apartheid y de la actual contribución de médicos cubanos a la lucha contra el ébola. Y agradezco por dentro que este momento aún no se me acabe.

Finalmente me muestra algunas páginas de temas que estudia en este momento. Entre ellos, uno sobre el Banco Central de Cuba con costos de los alimentos, metales básicos y preciosos, del azúcar, energía, tasa de interés.

No me deja ir sin que le ponga en el televisor un disco que le llevé como regalo, con las imágenes del recibimiento de los estudiantes de la Universidad a los del Crucero Semestre en el Mar, que visitaron el país en el mes de diciembre.

Se interesa por cómo nos fue con nuestros colegas norteamericanos, indaga en el programa de actividades. Al visualizar las imágenes… no sé por qué veo un Fidel diferente, mucho más cercano de lo que pensaba. La imagen de unos estudiantes norteamericanos sin pulóveres que tenían escrito CUBA en el pecho, lo traen a su momento más alegre y entusiasta.

Llega el instante de irme. Nos despedimos al estilo tradicional primero. Pero luego quiere conocer un modo más actual. Le enseño entonces aquel que ensayamos muchas veces con nuestros socios, más juvenil y diferente. Es tanta su insistencia que termina aprendiéndolo. Y lo practica varias veces antes de que finalmente nos digamos hasta luego.

Camino nuevamente por mis calles y pienso en lo que he vivido. Me llevo con intensidad el Fidel lleno de vida que conversó conmigo animada e inteligentemente. Con la sencillez que imaginaba, pero con esa capacidad infinita de sorprender.

Pienso en un escritor y encuentro una frase para que resuma lo que siento. Si la verdadera grandeza del hombre solo la puede alcanzar en el Reino de este mundo, no puedo menos que verla en él, que ha trascendido el escalón más alto de la especie humana para transformarse en leyenda.

Varios días después, aún la emoción me humedece los ojos. Sigo viéndolo frente a mí, tan vivo, con tanta energía y claridad, burlándose con esa vitalidad de quienes han pretendido hacer creer que ya no está. Aún puedo pensarlo, mesándose la barba, analizando quién sabe cuántas cosas.

No ha dejado de ser estudiante universitario. En un ambiente familiar y cordial, con su mirada más allá de las apariencias, me acercó a su infinito caudal de inteligencia. Y yo casi me asusto de ver lo mucho que me queda por estudiar y aprender. Le agradezco entonces el revelarme esa verdad y proveerme de una guía para entender cómo conducirme por lo inexplorado con curiosidad y tino.

Haber ocupado parte de su tiempo es el honor más grande que he recibido. Por nuestra FEU y nuestra Universidad de La Habana viví esta excepcional oportunidad. Fueron varias noches sin dormir de la alegría, de los impacientes deseos de volver a conversar con él…

Implícito en todo, más allá de lo que pueda decir, va la enseñanza de la humildad, de la confianza en nosotros, en el futuro de la Patria. La certeza de que este encuentro es la continuidad de más deberes, de más compromisos.

Fidel sigue en una marcha constante al compás de nuestro tiempo, como símbolo imperecedero, como eterno joven universitario. No puedo plasmar todo en palabras, pues aún llego a creer que es un sueño. La esencia de los milagros es inapresable por más que lo intentemos. Fidel es un fuera de serie.

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¿Quién es el verdadero enemigo de la libertad en Internet, China, Rusia o los EE.UU.?

La pupila insomne

Evgueny Morozov

brics-internetInformes recientes de que China ha impuesto nuevas restricciones a Gmail, el servicio de correo electrónico, buque insignia de Google, no deberían realmente verse como una gran sorpresa. Mientras que los usuarios chinos no han podido acceder al sitio de Gmail

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La CIA ha puesto en marcha la operación Defector contra Venezuela.

El 9 de julio de 2012 advertía en un artículo titulado “Otro plan de la CIA contra Venezuela: Formar brechas dentro de las FANB.” (Ver: http://percy-francisco.blogspot.com/2012/07/otro-plan-de-la-cia-contra-venezuela.html#sthash.hDgdwAB6.dpuf), sobre el inicio de varios programas encaminados a minar a las FANB de Venezuela, los cuales han arreciado en los últimos días, tras la deserción del traidor Leamsy Salazar –entiéndase reclutamiento por parte de la CIA-, así como la huida organizada por esta agencia hacia EEUU del ex general Antonio Rivero, prófugo de la justicia venezolana.

En ambos casos, los ex militares venezolanos se han prestado a servir de instrumentos de la guerra mediática contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Decía entonces yo en el referido artículo: “Todo parece indicar que la Oficina de Planes de la CIA ha optado por articular las añejas sub operaciones de la Operación Mangosta, establecidas en la década de los 60 contra Cuba, y adaptarlas en su guerra sucia contra Venezuela. Tales proyectos, la Operación Defector, encaminada a inducir a la deserción a altos mandos militares cubanos, sembrar recelos y desconfianza en las filas del MININT y el MINFAR, así como alejarlas de su estrecha alianza con el pueblo; al igual que la Operación Heat Is On, dirigida particularmente a la deserción de pilotos de combate y otros especialistas, se han sacado de sus archivos y adaptados a las particularidades de cada país, según ha sido necesario para Estados Unidos”.

Advertía también en este artículo sobre la finalidad de estas operaciones encubiertas, entre las que sobresalía el reclutamiento de militares en activo y ex militares en retiro, así como garantizarles su salida a EE UU, para usarlos como elementos provocadores y como incitadores a la deserción de otros miembros de las FANB. Otras finalidades existen. Al respecto, destaqué en esos momentos:

“Entre las mismas podemos señalar las siguientes:

  • Ofrecer a los servicios norteamericanos información relacionada con la defensa de la nación bolivariana, tanto desde el momento en que escaparon hacia Estados Unidos, como la que reciben de varias fuentes en activo.
  • Tratar de recabar información sobre las FANB, la adquisición de nuevos medios de defensa, despliegue de las fuerzas, respuestas ante contingencias, etc., mediante sonsacamiento, relaciones personales y otras formas de acercamiento, con militares en activo o retirados que pueden acceder a esa información.
  • Ayudar a las Oficinas de Análisis de la CIA y de la DIA a obtener información para realizar perfiles sobre los altos mandos en activo.
  • Intentar reclutar a oficiales en activo como agentes operativos de la CIA dentro de las FANB.
  • Preparar sabotajes a la técnica militar y generar brechas en la información entre los diferentes mandos.
  • Fomentar campañas de detracción sobre los principales mandos de las fuerzas armadas.
  • Incitar a oficiales y soldados a la deserción, a la indisciplina hacia los mandos, a participar en labores subversivas antigubernamentales.
  • Fomentar brechas entre las FANB y los miembros de las Milicias Bolivarianas.
  • Hacer llamamientos a favor de despolitización del órgano armado y a favor de la defensa de los valores democráticos tradicionales de la derecha.”

Hoy varios medios de comunicación que sostienen la más denigrante guerra ideológica contra la Revolución Bolivariana, así como figuras de la derecha fascista, se han encargado de difundir estas supuestas deserciones cuyo trasfondo ha sido el trabajo de reclutamiento sostenido por la CIA. A ello se suma también la labor de sonsacamiento de militares en activo y la propagación de rumores sobre purgas internas dentro de las instituciones armadas.

El ejemplo más evidente de esta trama lo ha sido el anuncio por parte del reaccionario Carlos Ramírez López, quien impostó ayer en su cuenta de Twitter que “se desató una investigación muy fuerte entre los integrantes de la seguridad presidencial” y que, como consecuencia, un grupo de 8 ellos abandonó Venezuela.

Según se desprende de las informaciones ofrecidas por el abogado derechista, los tenientes de navío Cristian Travieso Rodríguez, Alexis Coronado Patiño y Erick Morales; los capitanes de corbeta Javier Rodríguez Márquez y Franklin Rodríguez Rodríguez; el capitán de navío Alexis Infante Uranga; el teniente Eusebio Martínez Reyes y el capitán de fragata Guillermo Almea Guevara, se encuentran protegidos, aunque en tránsito hacia EEUU.

Esta nueva conspiración de la CIA contra las instituciones armadas venezolanas, viene realizándose desde hace más de una década y sus resultados comienzan a verse ahora con mayor claridad. Es una parte más de la guerra sucia contra Venezuela.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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#Argentina bajo ataque

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner(CFK), en un acto de justicia y valentía, disolvió la Secretaría de Inteligencia después de someterla a una inicial depuración. A la vez, envió un proyecto de ley al Congreso para sustituirla por una agencia federal subordinada al Ejecutivo. No obstante, sus jefes principales deberán ser ratificados por el Legislativo y dar cuentas a este de su gestión. Entre los cambios a un modo de operación que viene de las dictaduras militares, la función de ordenar las escuchas telefónicas pasa a la fiscalía.

Pero los enemigos principales del gobierno argentino no son los servicios de inteligencia heredados de las dictaduras y penetrados por la CIA y el Mossad ni tampoco los jueces venales. Como lo sufren todos los gobiernos posneoliberales en América Latina y el Caribe –Venezuela en primer lugar-, Washington está a la cabeza del golpe “suave” contra Buenos Aires en unión con la oligarquía financiera-mediática local. Pero también Tel Aviv y sus agentes trabajan a tiempo completo para acabar con el proyecto kirchnerista. El Mossad ha secuestrado y desviado de su historial progresista a las organizaciones judías tradicionales, actualmente en manos de una capilla ultrasionista y apartada de los intereses de la comunidad, pero que la manipula.

La inteligencia y la corporación judicial han sido actores importantes en el plan de desestabilización desde el mandato de Néstor Kirhcner y en diciembre del año pasado tocó el turno de lanzarse al cuello de la presidenta a los miembros de la Secretaría de Inteligencia afectados por las medidas de ordenamiento. Claro, con el apoyo incondicional de los conglomerados mediáticos internacionales, del consorcio multimediático Clarín y el centenario diario oligárquico La Nación.
Son ellos los que están detrás de las extrañas circunstancias de la muerte del fiscaL Nisman, evidenciado por los cables de Wikileaks como sumiso a las órdenes de la Embajada de Estados Unidos. Han trascendido sus frecuentes viajes a Israel donde rendía informes. Nisman también recibía instrucciones de Jaime Stiuso, jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, donde reinó durante 42 años, relevado del cargo y pasado a retiro en diciembre por órdenes de CFK.

Nisman acusó a la presidenta, al canciller Héctor Timerman y a otros funcionarios del gobierno y activistas sociales, como el combativo piquetero Luis D´Elía, de encubrir la supuesta participación de Irán en los criminales atentados contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y la Embajada de Israel en ese país. Pero su acusación, basada en las orientaciones estadunidenses e israelíes ha sido cuestionada por los prestigiosos juristas Eugenio Zaffaroni y Julio Maier, por la postura de la Asociación Argentina de Juristas y la de las máximas autoridades de INTERPOL y la prensa especializada, que han demostrado que no contaba con las pruebas necesarias para ser aceptada en un tribunal, como también lo han hecho dos jueces federales.

Nisman en su denuncia consideró un delito nada menos que una ley votada por el Congreso de la Nación: el “Memorando de Entendimiento con Irán”, cuyo fin era destrabar el letargo en que había caído la causa AMIA, entre otras causas por la confabulación de jueces y agentes de inteligencia.

Antes de la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner en Argentina no hubo justicia. Fue desde aquel 2008 que se puso fin a la impunidad y se produjo un aumento de 700 por ciento en las condenas de criminales de guerra de las dictaduras militares. No es casual que las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo hayan apoyado fervorosamente la gestión de Néstor y Cristina.

La depuración y adecentamiento de la inteligencia era una asignatura pendiente que el kirhcnerismo no pudo abordar antes porque lo primero era recuperar la soberanía, poner en pie y hacer producir un país postrado y desindustrializado por el neoliberalismo. Al mismo tiempo, atender graves carencias sociales mediante la distribución más justa de la riqueza y enfrentar los intentos de regresión neoliberal como el ALCA, enterrado en 2005 por Kirchner, Chávez, Lula y Tabaré Vázquez. Últimamente, ha sido la pelea contra los fondos buitres.
Pero campañas desestabilizadoras, como la que usó a Nisman de instrumento continuarán en un año electoral con el propósito de enlodar a la presidenta y socavar al candidato del Frente para la Victoria. El kirchnerismo molesta y lo quieren quitar del medio, pero ¡No pasarán!

(Tomado de La Jornada)

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Prestigiosos científicos daneses elogian nivel científico de la medicina cubana

 

trasplante-medula-oseaLos prestigiosos profesores de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, Carsten Heilmann e Hilde Hylland, destacaron en La Habana el alto nivel científico y elevados índices de salud de Cuba, pese a ser un país subdesarrollado.

En su visita al Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), esos catedráticos impartieron las conferencias magistrales El Trasplante de Médula Ósea en pacientes pediátricos en Dinamarca, y Enfermedades pulmonares en el trasplante de Médula ósea, respectivamente, y compartieron las experiencias con colegas de la institución, que muestra notables logros en ese campo.

Heilmann, jefe del Departamento de Inmunología Clínica y Trasplante de células hematopoyéticas de la clínica pediátrica del Hospital Universitario Nacional de Copenhague, y la doctora Hylland, especialista de este centro, manifestaron su interés en mantener intercambios con el IHI y de realizar trabajos conjuntos.

Acompañados por la Doctora en Ciencias Consuelo Macías, directora general del IHI, y el Doctor Juan Carlos Jaime, jefe de la Unidad de Trasplante, los expertos conocieron sobre los servicios que se prestan allí en el campo de la investigación y la atención de enfermedades hematológicas, en particular, las hemopatías malignas.

Los visitantes expusieron sus experiencias en el trasplante en general, y la importancia de la aplicación del trasplante haploidéntico (hermano que no sea consanguíneo de los dos padres), para lo cual el IHI trabaja en aras de introducir ese proceder, dijo a la ACN la directora.

El IHI tiene entre sus misiones investigar, brindar asistencia médica de alto nivel y la formación de recursos humanos que incluye a los especialistas de hematología e inmunología, el perfil de la medicina transfusional, el desarrollo de la capacitación para la terapia celular y la medicina regenerativa en Cuba, remarcó Macías.

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Radio y TV Martí han invertido un millón de dólares en contratos desde el 17 de diciembre

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La Oficina de Transmisiones para Cuba (OCB) del gobierno de EEUU ha firmado más de 100 contratos por valor de casi 1 millón de dólares para sus transmisiones hacia la Isla, desde el 17 de diciembre de 2014, fecha en que EEUU anunció que comenzaría a renovar los lazos diplomáticos. De acuerdo con datos publicado por el periodista Tracey Eaton, en su blog Along the Malecon, los registros muestran que una parte del dinero se destinó a Phoenix Air Group, la empresa contratista dueña de Aero Martí, un avión que no vuela a ninguna parte.

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Turismo cubano está abierto a negocios e inversiones, asegura ministro del ramo

manuel_marreroCuba ratificó en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur) que está abierta a las inversiones y negocios en el sector, en el cual hoy trabaja para dotarlo de mayores opciones y capacidades.

Al actualizar a empresarios, turoperadores y representantes de líneas aéreas de España las condiciones del sector, el ministro de turismo de la isla, Manuel Marrero, aseguró que continúa el crecimiento de la industria, apoyada en un renacido interés de inversores.

Junto a ello, expresó Marrero durante una gala cubana con motivo de la Feria Internacional de Turismo de Madrid, se perfila un incremento sustancial de visitas de españoles y europeos, como resultado de decisiones adoptadas recientemente por las aerolíneas, entre otros factores.

Con reapertura por Iberia de la ruta a Cuba desde el 1 de junio próximo, la reiteración de operaciones de Air Europa y Cubana de Aviación y la ampliación de Evelope Airlines en 2015 habrá 16 vuelos semanales Madrid-La Habana, precisó el ministro.

Según sus estimados, esto representará de 25 mil a 30 mil viajeros más en el año procedentes de Europa, la mayoría e ellos españoles.

Marrero constató asimismo un aumento explosivo de las solicitudes de inversiones luego de la aprobación de una nueva ley para el sector y el mantenimiento del ritmo anual de crecimiento de habitaciones en unas dos mil 500, además de otros proyectos de infraestructura.

Entre estas últimas resaltó la construcción de un parque acuático en Varadero y complejos inmobiliarios con campos de golf como complemento de la oferta turística del país.

Otra proyección, dijo, es la inauguración en la próxima Feria de Turismo de Cuba, del 5 al 7 de mayo en Jardines del Rey, de un pabellón de negocios, dado el elevado nivel de propuestas de inversiones.

Apuntó que, aunque la prohibición para el turismo de estadounidenses a Cuba se mantiene, nuevas medidas anunciadas por el presidente Barack Obama facilitan los viajes en 12 categorías de pasajeros de perfil cultural, científico y religioso, entre otros.

Ante temores de algunos turoperadores europeos, Marrero aseguró que no habrá avalancha que perjudique a los viajeros de ese continente, pues existen habitaciones para más de los tres millones dos mil 745 turistas recibidos en 2014 y se sigue ampliando la capacidad.

En la velada cubana dedicada a la promoción del sector, el secretario general de la Organización Mundial de Turismo, Taleb Rifai, coincidió en conceder al turismo cubano un futuro brillante y prometedor para la expansión de esta industria.

(Con información de PL)

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Declaración de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba

Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, reunidos en Costa Rica, en ocasión de la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada los días 28 y 29 de enero de 2015:
1. Expresan su más enérgico rechazo a las medidas económicas coercitivas no sustentadas en el Derecho Internacional, incluidas todas aquellas acciones unilaterales aplicadas por motivos políticos contra países soberanos, que afectan el bie­nestar de sus pueblos y están concebidas para impedirles que ejerzan su derecho a decidir, por su propia voluntad, sus propios sistemas políticos, económicos y sociales.

2. Reiteran su enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional como la Ley Helms-Burton, incluyendo sus efectos extraterritoriales y exhortan al Gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación.

3. Se congratulan del anuncio realizado el 17 de diciembre por los Presidentes de la República de Cuba y de los Estados Unidos de América, Raúl Castro Ruz y Barack Obama, respectivamente, sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. A la luz de la Declaración formulada por el Presidente Obama, lo instan a adoptar todas las medidas que estén dentro de sus facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo contra Cuba, y al Congreso de los Estados Unidos a iniciar, a la brevedad posible, una discusión sobre la eliminación del mismo.

4. Recuerdan que desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha solicitado en 23 resoluciones la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos de América y destacan el apoyo de 188 de los Estados Miembros de las Naciones Unidas a la más reciente Resolución A/RES/69/5, aprobada el 28 de octubre de 2014 e insta a la comunidad internacional a mantener idéntica actitud mientras persista el bloqueo contra Cuba.

5. Reiteran su opinión de que dicho bloqueo es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.

6. Reiteran su más profunda preocupación y rechazo al recrudecimiento de la dimensión extraterritorial del bloqueo, así como a la creciente persecución a las transacciones financieras internacionales de Cuba, lo que es contrario a la voluntad política de la comunidad internacional.

7. Solicitan al Gobierno de los Estados Unidos de América el cumplimiento de las sucesivas resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas y en respuesta a reiterados llamados de los países de América Latina y el Caribe, para poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene contra Cuba, que es contrario al Derecho Internacional, causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano y afecta la paz y la convivencia entre las naciones americanas.

Belén, Costa Rica, 29 de enero de 2015

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La “nueva política” de los Estados Unidos hacia Cuba (I)

Obama conversa por teléfono con el presidente cubano Raúl Castro, el 16 de diciembre de 2014. Foto: Casa Blanca.

Un análisis retrospectivo

Poco tiempo después de haber llegado a la Casa Blanca y cuatro días antes del comienzo de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en abril de 2009, Barack Obama anunció medidas de flexibilización de los viajes y el envío de remesas a Cuba, algo que constituyó una táctica inteligente del presidente estadounidense que le permitió llegar a la cita en un mejor ambiente y reducir las críticas de los países del hemisferio con relación a la absurda política hacia la Mayor de las Antillas. Fue en ese cónclave donde exclamó que intentaría hallar un “nuevo comienzo con Cuba”.

Pero de inmediato quedó entrampado en los límites que el sistema de poder en los Estados Unidos impone a la rama ejecutiva y, sobre todo, por las circunstancias internas y externas que limitaron su capacidad de maniobra en este y otros temas.

Quizás influyó en que no diera pasos más atrevidos para cambiar la política el hecho de que en Washington se valoró la posibilidad de una caída del régimen cubano, ante la repentina enfermedad de Fidel que implicó se apartara de la dirección del país y la dramática situación económica por la que atravesó la isla entre el 2008 y el 2009, debido fundamentalmente a la crisis económica internacional y el paso por territorio cubano de tres huracanes que causaron graves estragos. Error de cálculo que pudo llevar a los principales estrategas en Washington a pensar que la manida política de Estados Unidos hacia la Isla, con algunos retoques y una mejor instrumentalización del bloqueo, podía lograr finalmente el tan anhelado cambio de régimen.

También pueden haber manejado la quimérica idea de la “solución biológica”, es decir, la de esperar la desaparición física de la generación histórica para negociar con líderes supuestamente más dóciles.

En el aprensivo curso de acción seguido por la administración demócrata debe haber tenido alguna incidencia la difícil coyuntura tanto en el plano doméstico como exterior que enfrentó Obama al arribar a la presidencia. Situación que hacía que el tema Cuba no estuviera dentro de las más urgentes prioridades del presidente como para gastar capital político –el cual iba a necesitar para otros temas de mayor jerarquía para la “seguridad nacional” de los EE.UU- en una lucha por hacer cambios más significativos en la política hacia Cuba.

El hecho es que Obama y sus asesores escogieron en ese momento el camino que pensaron era más inteligente en sus objetivos por destruir la Revolución Cubana en un lapso de tiempo más reducido, utilizando el bloqueo como herramienta para ejercer presión política sobre Cuba, aunque de una forma más creativa a como lo había hecho la administración Bush.

También, haciendo un análisis del contexto de la realidad interna de los Estados Unidos, del entorno internacional y de la dinámica interna de la sociedad cubana en el 2009, es lógico pensar que hayan preferido seguir la “ley del menor esfuerzo”, buscando maximizar los resultados en la política hacia Cuba, al menor costo posible.

La detención en Cuba a finales del 2009 del ciudadano estadounidense Alan Gross, y luego enjuiciamiento por actividades ilegales y subversivas al servicio de la USAID, se convirtió en el nuevo pretexto y obstáculo fundamental impuesto por la administración demócrata para avanzar en una nueva dirección en la relación con Cuba.

Sin embargo, en poco tiempo, las variables fundamentales en torno al conflicto Estados Unidos-Cuba comenzaron a desfavorecer a la a administración demócrata y a empujar el cambio.

A Obama se le fue generando el mejor contexto interno y externo que jamás tuvo presidente alguno para realizar un cambio profundo en el enfoque de la política hacia Cuba. También se observó que Obama tenía incluso un significativo respaldo dentro de la clase dominante de los Estados Unidos, la cual reclamaba una política más pragmática hacia Cuba. Hubiera sido realmente poco inteligente de su parte haber regalado el mérito de hacer historia, teniendo una oportunidad única, a los que le sucedieran en la Casa Blanca.

Una decisión histórica

Está claro que Barack Obama desde que ejercía sus funciones de senador creía inefectiva y arcaica la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El 20 de enero del 2004, en un discurso en la Universidad del Sur de Illinois, había expresado:

“Considero que es hora de poner fin al embargo contra Cuba… Nuestro planeta se está reduciendo. Y nuestro mayor desafío en política exterior… es cómo asegurarnos de que otros países, en naciones en desarrollo, estén proporcionando sustento a su pueblo, los derechos humanos a su pueblo y una estructura básica de gobierno a su pueblo, que sea estable y segura, para que puedan ser socios en un futuro más brillante para todo el planeta. Y el embargo Cubano ha fracasado en proporcionar tipos de niveles de vida crecientes, ha oprimido a los inocentes en Cuba y fracasado de manera total en derrocar a Castro, quien ahora ha estado allí desde que nací. Ahora es el momento de reconocer que esa política en particular ha fracasado”.

Mas es conocido que una cosa es lo que se puede decir y hacer fuera de la Casa Blanca, y otra, una vez que se está dentro de ella. Obama tuvo que moderar su discurso y encubrir en buena medida su pensamiento con relación a la política hacia Cuba, hasta que se le presentara el momento más oportuno para introducir las modificaciones que consideraba pertinentes; de ahí que una vez ganada las elecciones presidenciales del 2008, declarara que mantendría el bloqueo a Cuba, aunque manifestó que estaría dispuesto a dialogar tanto con amigos como enemigos.

De esta manera, hasta el 17 de diciembre de 2014, lo realizado por la administración Carter en el período de 1977 a 1981, seguía siendo el momento histórico en que ambos países más habían avanzado hacia una relación más civilizada. Pero luego de su discurso ese día, Obama se convirtió en el presidente de los Estados Unidos que marca el principal punto de inflexión –aunque sin variar sus esencias, eso sería como pedirle peras al olmo- dentro de la clásica política agresiva de Washington contra La Habana en los últimos 55 años.

Nunca antes presidente estadounidense alguno había realizado una llamada telefónica a su par cubano para hablar de manera cordial y respetuosa, apartándose al menos por unos minutos de la tradicional arrogancia imperial y reconociendo, de hecho, la legitimidad del gobierno cubano. Ningún presidente estadounidense había manifestado su opinión contraria al bloqueo contra Cuba, considerándola una política fallida. Carter y Clinton lo hicieron solo después de abandonar la Casa Blanca.

Tampoco en la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba, desde la ruptura de las relaciones diplomáticas en enero de 1961, se había coordinado un mensaje televisivo simultáneo de los líderes de ambas naciones anunciando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio de un proceso de normalización de las relaciones.

Siempre, dentro los diferentes diseños de negociación con Cuba –fundamentalmente visibles durante las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter- el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fue contemplado por el gobierno de los Estados Unidos como parte del final de un largo proceso negociaciones. Obama invirtió el proceso, y de de un solo golpe, anunció que se abrirían embajadas en ambas capitales y pediría al congreso el levantamiento del “embargo”, tomando por sorpresa a los que más podían torpedear el proceso de acercamiento a Cuba, en especial a la extrema derecha cubanoamericana presente en el legislativo estadounidense.

Precisamente ese proceder fue el que recomendaron a Obama los investigadores estadounidenses William Leogrande y Peter Kornbluh en su recién publicado libro Back Channel to Cuba: “…aunque el gradualismo parece ser políticamente seguro porque cada paso en incremento es pequeño y por lo tanto debe ser menos controvertido, un enfoque en incremento prolonga la lucha política con los opositores internos en Washington, quienes protestan ruidosamente lo contra los pasos pequeños como contra los grandes. Cada paso incremental les da una nueva oportunidad de detener el proceso, y solo tienen que ganar una vez. La alternativa es un golpe audaz que cambie en lo fundamental la relación (incluso aunque no solucione cada asunto) y deje a los oponentes ante un hecho consumado. El viaje de Nixon a China es un ejemplo paradigmático”.

Si bien Obama tenía la autoridad para restablecer las relaciones diplomáticas con la Isla, la Ley Helms Burton limita sus posibilidades de barrer con el bloqueo de un plumazo, aunque en realidad, en uso de sus facultades ejecutivas el presidente norteamericano podría lograr una profunda flexibilización del bloqueo.
Obama quizás hubiera negociado con Cuba otros asuntos de mayor trascendencia para la mejoría de las relaciones bilaterales, aunque tardara más tiempo en hacer el anuncio de los acuerdos. Mas Obama estaba urgido por su principal objetivo de intentar reconstruir su hoy maltrecho “liderazgo” en Latinoamérica y el Caribe en la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá en el mes de abril, y por el poco tiempo con el que cuenta para que termine su mandato, apenas dos años.

Por otro lado, si durante su primer mandato, Obama tuvo otras prioridades y se cuidó de no dar pasos arriesgados que pudieran comprometer la reelección, es evidente que en este segundo mandato se decidió a trabajar en su legado como presidente. El anuncio el 17 de diciembre de 2014, puede convertirse en el paso más osado y relevante de todo su mandato, por el que sea recordado en el futuro.

Claro, ninguno de los predecesores de Obama en la presidencia del país, había tenido un contexto tan favorable para tomar ese camino, aun así, Obama mostró valentía política, pues eran predecibles los fuertes ataques que debería enfrentar de ciertos sectores de la clase dominante de los Estados Unidos, de figuras prominentes del partido republicano y de la extrema derecha cubanoamericana, defensores todos del más recalcitrante status quo. Obama sí, fue pragmático, pero llevar adelante ese pragmatismo requería valor, recodemos lo que le sucedió a J.F.Kennedy por intentar imponer su sello personal a la política hacia Cuba.

Aunque todas las medidas adoptadas por Obama persiguen un fin muy bien explicitado en sus palabras, que no modifica los intentos de lograr un cambio de régimen en Cuba –la llamada transición pacífica hacia el capitalismo-, hay que reconocer que fue verdaderamente audaz al dar un paso que ninguno de los anteriores inquilinos de la Casa Blanca había se había atrevido a realizar y que tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas. Las experiencias anteriores de acercamiento a Cuba nunca llegaron tan lejos.

Si Kennedy tuvo el coraje en 1961 de reconocer el fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón -plan que había heredado de la administración Eisenhower- e incluso, asumir toda la responsabilidad, Obama también lo tuvo al reconocer el fracaso de la política de agresión y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba por más de cinco décadas.

Creo que respetar y reconocer determinas actitudes de quienes nos adversan, no deben interpretarse como una debilidad o desarme frente al enemigo. Nuestra historia recoge muchos ejemplos similares. Antonio Maceo no dejó de apreciar y respetar a Martínez Campos en los momentos en que éste se comportó con dignidad. Fidel hizo lo mismo con J.F.Kennedy, a pesar de que durante su mandato el clímax de la confrontación llegó a su punto más elevado durante la invasión mercenaria de Playa Girón y la Crisis de Octubre.

Obama desató el nudo gordiano que representaba, para poder avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, prolongar por más tiempo la situación de los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, presos injustamente en cárceles estadounidenses, y al mismo tiempo, la del ciudadano estadounidense Alan Gross, condenado en la Isla por actividades ilegales y subversivas al servicio de Estados Unidos, cuando tenía la posibilidad de satisfacer el reclamo del gobierno cubano de buscar una salida humanitaria a ambos casos.

Otra decisión de extraordinaria importancia anunciada por el presidente estadounidense, fue la de revisar la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas. Este asunto que evidentemente nadie dentro de la administración Obama creía, sino más bien era utilizado como pretexto para sostener una justificación del bloqueo, una vez resuelto, será una notable contribución en el camino hacia la mejoría de las relaciones bilaterales y facilitará que algunas operaciones económicas y comerciales -hoy prohibidas por leyes estadounidenses- puedan ser sostenidas con Cuba.
Obama anunció además las siguientes medidas, no menos significativas:
-Estados Unidos colaborará con Cuba en temas de interés mutuo como migración, operaciones antidroga, protección medioambiental y tráfico de personas.
-Aumento de los viajes y el comercio
-Los viajeros estadounidenses podrán utilizar tarjetas de crédito y debito en Cuba.
-Aumento del monto de las remesas que pueden ser enviadas a Cuba a familiares en Cuba y eliminación de límites para enviar remesas que apoyan a proyectos humanitarios, al pueblo cubano y al emergente sector privado cubano
-Facilitación de las transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. A las instituciones financieras estadounidenses se les permitirá abrir cuentas en las instituciones financieras cubanas. Y será más fácil para los exportadores estadounidenses vender bienes a Cuba.
-Autorización para incrementar las conexiones de las telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Lo señalado anteriormente constituye un grupo de medidas anunciadas, algunas de las cuales ya se han publicado las regulaciones de implementación. Pero la mayoría de ellas implican un análisis previo y acuerdo con Cuba para poder llevarlas a la práctica. Conversaciones al más alto nivel entre funcionarios de ambos países, apertura de embajadas en ambas naciones, el retiro de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, y un posible encuentro de Obama y Raúl en la Cumbre de las Américas en Panamá, parecen ser los próximos pasos.

A pesar de que se trata de un paso histórico, lo esencial no se ha resuelto, como señaló el General de Ejército, Raúl Castro, en su alocución del 17 de diciembre. El bloqueo continúa ahí y el camino hacia la “normalización” parece ser un proceso largo y complejo. “Nuestro pueblo debe comprender que –añadió Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional el 20 de diciembre-, en las condiciones anunciadas, esta será una lucha larga y difícil que requerirá que la movilización internacional y de la sociedad norteamericana continúe reclamando el levantamiento del bloqueo”.

Creo que insistir en esto es clave. De lo contrario, perderíamos el apoyo decisivo que siempre ha tenido Cuba en su lucha contra el bloqueo. Si en estos años no se logra su levantamiento definitivo, habrá que seguir llevando el tema a las Naciones Unidas y a otros foros internacionales. La lucha contra el bloqueo no debe cesar y ni siquiera cuando este desaparezca debemos desmovilizarnos. Sería muy ingenuo pensar que el imperialismo no continuará buscando la manera de destruir nuestro proceso revolucionario. No hace falta leer entrelíneas para deducir los propósitos del nuevo enfoque pragmático que Obama quiere introducir en la política hacia Cuba. Pero sobre esto ampliaremos más adelante.

El 14 de julio de 2009 Cuba presentó oficialmente al gobierno de los Estados Unidos una propuesta de agenda cubana, con los temas que serían claves para nuestro país en un proceso de diálogo con los Estados Unidos . La agenda comprendía los siguientes puntos:
-Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses.
-Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
-Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
-Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.
-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
-Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
-Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
-Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.
-Restitución de los fondos congelados robados.

Como puede observarse, de esta agenda solo se ha hallado solución al primer tema, mientras que el tercero todo parece indicar que se resolverá en los meses siguientes. Todo lo demás, aun está pendiente de solucionarse junto a otros asuntos que estarán en la agenda de Washington como las reclamaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas a inicios de la Revolución.
Lo cierto es que Obama ha comenzado a despejar el camino sobre la cuestión cubana a quien resulte candidato por el partido demócrata a las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Pero todavía hay mucha historia por ver y no debemos crearnos falsas expectativas. Lo más importante sería avanzar lo más rápido posible en la construcción de un puente de relación, que sea difícil derrumbar cuando en el 2017 arribe una nueva administración a la Casa Blanca.

Variables que incidieron en el cambio.

El escenario de inestabilidad política que pudo imaginarse Washington tras la salida de Fidel del gobierno de Cuba, no se presentó en ningún momento, pese a algunos intentos de reproducir en nuestro país los eventos ocurridos en el Medio Oriente, la llamada “Primavera Árabe”.

La Revolución comenzó a salir adelante a través del proceso de actualización del modelo económico-social y la estabilidad en la Isla dio notables pruebas de perdurabilidad en el tiempo, a lo que se unió que Cuba cosechó en los subsiguientes años los mayores éxitos en el plano internacional desde 1959 y aumentó su prestigio y liderazgo: el continuo voto contra el bloqueo en naciones unidas (la mayor derrota diplomática de los Estados Unidos año tras año en ese organismo), el inicio de negociaciones con la Unión Europea, su desempeño como garante en las conversaciones sobre la paz en Colombia, las reuniones de la CELAC, la ALBA y el CARICOM en La Habana y el reconocimiento universal en la batalla contra el ébola, son solo algunos ejemplos. Mientras esto ocurría, Estados Unidos era cada vez más criticado por sus guerras imperiales, las torturas en Guantánamo, el bloqueo contra Cuba, entre otras atrocidades que se conocieron a través de las revelaciones de Wikileaks y del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, Edward Snowden.

No puede obviarse tampoco en el análisis el hecho de que Cuba ha demostrado enfáticamente durante muchísimos años, que lejos de ser una amenaza para la auténtica seguridad nacional de los Estados Unidos, más bien constituye una garantía en asuntos como: migración, terrorismo, narcotráfico, tráfico humano, situaciones de desastre, así como en el enfrentamiento a pandemias como el Ébola.

Ahora bien, cualquier análisis serio que se haga sobre los factores que estimularon la decisión anunciada el 17 de diciembre por el presidente de los Estados Unidos tiene que ponderar en primer lugar, la heroica resistencia del pueblo cubano por más de 50 años y la firmeza y sabiduría de su liderazgo histórico en el enfrentamiento a las más disímiles variantes de agresión que Estados Unidos ha practicado contra país alguno.

En segundo lugar, habría que considerar los cambios ocurridos en América Latina, desde la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez en 1998. Si en los años 60 Estados Unidos tuvo cierto éxito en su política de aislamiento a Cuba, en la primera década del siglo XXI eran los Estados Unidos quienes habían quedado aislados en la región en su política hacia Cuba, como lo reconoció el propio secretario de Estado, John Kerry.

Si las críticas de algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños a esa política fueron tomadas por Washington durante una buena parte del tiempo como un elemento simbólico, en la actual coyuntura la necesidad de recuperar su “liderazgo” en el hemisferio pasa por una política constructiva hacia Cuba, y por la aceptación de la presencia de la misma en todos los foros interamericanos. En la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias, Colombia, Obama prácticamente fue abucheado por la mayoría de los países de la región, que exigían la presencia de Cuba, dificultado el tratamiento de otros temas de interés dentro de la agenda norteamericana.

En ese sentido, pudiera decirse que Cuba no negoció sola frente a los Estados Unidos, sino que tuvo detrás el poder de una región unida contra la política de bloqueo y agresión de los Estados Unidos. Fue esa presión la que obligó también a Estados Unidos ha sentarse en igualdad de condiciones con Cuba en la mesa de negociaciones.

Otro factor importante ha sido la dinámica interna en los Estados Unidos, en la que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y entre ellos, incluso, los cubanoamericanos, apoyan el levantamiento del bloqueo a Cuba y la normalización de las relaciones. Así lo mostraron una y otra vez las diferentes encuestas realizadas y divulgadas en esa nación. Nunca antes presidente estadounidense alguno tuvo un consenso interno tan favorable para modificar sustancialmente la política hacia Cuba.

En los últimos años fueron acrecentándose los pronunciamientos de tanques pensantes, del gremio agrícola, agroindustrial y petrolero, del sector de los viajes, la Cámara de Comercio, líderes religiosos, miembros del Congreso y de la sociedad civil en general a favor de la flexibilización de las regulaciones al comercio y la eliminación de las prohibiciones a los viajes. Dentro de este grupo, la gran clase empresarial estadounidense ha sido significativa en el empuje hacia un enfoque pragmático en la política hacia Cuba, en momentos en que el mercado cubano se vuelve más atractivo y otros países como Rusia, China y Brasil, están teniendo las mayores ventajas.

A lo anterior habría que agregar los cambios demográficos ocurridos en la comunidad cubana en los Estados Unidos, en donde se observa que los nuevos emigrados y las nuevas generaciones han ido modificando a nivel de tendencia el patrón electoral de los cubanoamericanos al Sur de La Florida, mucho más inclinado ahora hacia los demócratas. Las posiciones de estos grupos se distancian cada vez más de las del llamado “exilio histórico”.

Detrás de la decisión anunciada el 17 de diciembre por Obama, también incidió el factor geopolítico. En un momento de relativo declive de la hegemonía estadounidense en el mundo, Estados Unidos necesita replegarse hacia lo que consideran su “traspatio seguro” para ganar fuerzas que le permitan enfrentar los principales desafíos y adversarios a nivel global. El cálculo de Washington no deja de ser malévolo y todo indica que está dirigido a convertir a Venezuela en la punta del iceberg de su política agresiva hacia la región, después de eliminada la “distracción cubana”.

Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático –siempre errado a la hora de aplicarlo a nuestro país- los conduce a vaticinar que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país. “Si nos acercamos –dijo Obama el 21 de diciembre al ser entrevistado por un programa de CNN-, tendremos la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos en un momento en que va a haber cambios generacionales en ese país. Creo que debemos aprovecharlo y tengo intención de hacerlo”.

“La “normalización” de las relaciones con Cuba –señala magistralmente Atilio Borón- tiene pues una tenebrosa contrapartida: liberar las manos del imperio para abalanzarse con fuerza para doblegar al gobierno chavista y recuperar el petróleo venezolano. Además responde a una necesidad geoestratégica insoslayable, y ante la cual tanto la ruptura de las relaciones diplomáticas como el bloqueo se convirtieron en molestos estorbos para Washington. Lo que se logró con ambas políticas fue facilitar la penetración de China y Rusia en la mayor de las Antillas y, por extensión, en la “tercera frontera” de Estados Unidos: el Mar Caribe. Todos los textos e informes recientes sobre la seguridad nacional norteamericana señalan una y otra vez que aquellos dos países son “enemigos” que es preciso vigilar, controlar y, de ser posible, someter o derrocar…Máxime cuando, en el Mare Nostrum norteamericano China ha emprendido sin consultar ni mucho menos pedir permiso a Washington un megaproyecto llamado a ejercer una extraordinaria influencia no solo en el comercio internacional: un nuevo canal interoceánico a través de Nicaragua, obra para la cual el nuevo puerto cubano del Mariel asume una importancia estratégica”.

No menos considerable ha sido el papel de las personalidades que han estado detrás del anuncio del 17 de diciembre: Raúl Castro, Barack Obama, el Papa Francisco, John Kerry y los equipos negociadores de ambas naciones, que han trabajado intensamente y de manera muy profesional para alcanzar este resultado. En el futuro se conocerá cuanto contribuyó cada uno en ese proceso de conversaciones secretas que se extendió durante 18 meses.

Valdría la pena analizar los últimos 18 meses para ver como se preparó a la opinión pública estadounidense para dar este paso. No creo que la divulgación de diferentes encuestas como la del Atlantic Council, las revelaciones de AP y las 7 editoriales del New York Times, hayan sido todas coincidencias históricas. En el futuro seguramente sabremos también en qué medida fueron algunas de estas acciones coordinadas o no por la Casa Blanca.

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La Nación de Costa Rica: Una alfombra roja para Raúl Castro

Los gobernantes de los 33 países de la Celac, o sus representantes, posaron para la prensa por la tarde. Solís ofició de interlocutor y Raúl Castro fue protagonista. | ALBERT MARÍN

El presidente de Cuba, Raúl Castro, no desaprovechó su espacio en el arranque de la cumbre de los gobernantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), dice hoy en su portada el diario La Nación de Costa Rica, que tituló “Una alfombra roja para Raúl Castro”.

Este era su primer viaje desde el histórico anuncio conjunto con el mandatario estadounidense, Barack Obama, y, consciente de que la Celac respalda a Cuba en el reclamo contra el bloqueo económico a la Isla, urgió el retiro de este y aseguró que es un requisito para la normalización de relaciones diplomáticas con Washington, dijo el diario en su portada.

Fue incluso un punto más allá, pues desde Costa Rica, al que nunca habían visitado un presidente cubano después del triunfo de su Revolución, “Raúl exigió la devolución del territorio de la base naval estadounidense de Guantánamo”.

Recordó también que hay fuerzas que intentan abortar el proceso anunciado con Obama, con el papa Francisco como gestor, y dijo que el gobernante estadounidense puede usar sus facultades para avanzar en medidas, sin depender de los congresistas.

Con el restablecimiento de las relaciones bilaterales, en 2009 (en el gobierno de Óscar Arias), se abrieron las posibilidades de visitas y del diálogo, que hizo posible a Costa Rica asumir la presidencia de la Celac en 2013, hasta hoy.

Está previsto que la Celac emita hoy una declaración de consenso en respaldo al diálogo La Habana-Washington y de condena al mantenimiento del embargo económico, que ya cumple casi 55 años, concluye el diario.

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